Con lágrimas en los ojos y una sonrisa que iluminó la sala, Yatziri Valentina, de 17 años, tomó la cuerda de la Campana de la Victoria y la hizo sonar con fuerza. Era el final de un largo camino de tres años lleno de quimioterapias, cirugías y momentos de incertidumbre. “Hoy no solo suena la campana por mí, sino por todos los que luchamos contra el cáncer”, dijo emocionada. Yatziri es una de los diez pequeños guerreros que, junto a sus familias, celebraron el fin de sus tratamientos oncológicos en un emotivo evento organizado por la Fundación Aitana, encabezado por su presidenta, Yusi Evelyn Dzib Echeverría.
Este simbólico acto no solo marca el final de un tratamiento, sino el inicio de una nueva etapa llena de sueños y esperanza. “El sonido de la campana es un grito de victoria, un eco de todas las veces que estos niños resistieron con valentía y determinación”, expresó Yusi Dzib, quien destacó que cada uno de estos pequeños ha demostrado que la vida es un regalo y que, incluso en los momentos más oscuros, la luz siempre llega.
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Historias que Inspiran
Detrás de cada campanada hay una historia de lucha y superación. Ian Leonel, de 10 años, superó la leucemia linfoblástica aguda (LLA) tras enfrentar neumonía y quemaduras por la quimioterapia. Ahora sueña con ser chef como su papá. Santiago, de 13 años, perdió una pierna debido a un osteosarcoma, pero eso no lo detuvo: hoy se adapta a su prótesis y sueña con ser ingeniero biomédico para ayudar a otros.

El más pequeño de los héroes, Luis Kayden, de solo 2 años, venció un tumor germinal maligno tras una cirugía urgente y cuatro sesiones de quimioterapia. Su sonrisa, llena de inocencia, fue una de las más conmovedoras del evento.

Un Reconocimiento a las Familias
El evento también fue un homenaje a los padres y familiares, quienes han sido pilares fundamentales en esta batalla. “El sonido de la campana también es para ellos”, dijo Yusi Dzib. “Por cada lágrima que secaron, por cada noche en vela y por cada abrazo que dieron. Hoy celebramos su amor incondicional”.
Un Mensaje de Esperanza
Este acto no solo es una celebración, sino un recordatorio de que el cáncer infantil, aunque difícil, puede ser superado. Cada campanada es un mensaje de esperanza para quienes aún luchan y una prueba de que, con resiliencia y apoyo, los sueños pueden renacer.



“Hoy no solo tocamos una campana, tocamos el corazón de todos los que creen en la lucha y la esperanza”, concluyó Yusi Dzib, mientras los niños y sus familias compartían abrazos y risas, celebrando la vida y un futuro lleno de posibilidades.
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