CANCÚN, Q. ROO. — Un grupo de nueve delfines se encuentra en situación de abandono y deterioro de salud en estanques de un delfinario clausurado en Cancún, tras la aprobación de las reformas a la Ley General de Vida Silvestre que prohibieron el uso de mamíferos marinos en espectáculos. La controversia puso al descubierto vacíos legales, la falta de publicación del reglamento correspondiente y la ausencia de infraestructura pública o santuarios para resguardar a los ejemplares tras el cierre de las instalaciones comerciales.

Organizaciones ambientalistas denunciaron que la legislación aprobada no contempló un plan de transición ni la creación de espacios de rescate adaptados, lo que dejó a más de un centenar de ejemplares en un limbo institucional a lo largo del país.
Amparos empresariales y vacíos en la legislación
La crisis de resguardo expone las deficiencias operativas tras la entrada en vigor de la norma ambiental:
- Evasión y vacíos normativos: Diversas empresas propietarias de delfinarios han promovido juicios de amparo ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación para frenar la aplicación de las sanciones o evitar inversiones en el mantenimiento de las albercas clausuradas, argumentando afectaciones económicas.
- Falta de reglamento y censo oficial: A más de un año de la aprobación de la reforma, el Ejecutivo federal no ha emitido el reglamento obligatorio de la ley, lo que impide a las autoridades aplicar protocolos de decomiso efectivo o contar con un censo preciso de los ejemplares en cautiverio.
- Condiciones de salud críticas: Entre los animales varados en el predio de Cancún se encuentra “Mincho”, un ejemplar con afectaciones severas de salud como cáncer en la lengua y ceguera parcial. Los mamíferos permanecen en estanques de concreto sin sombra adecuada y con monitoreo médico limitado.

La situación mantiene en alerta a colectivos defensores de los derechos animales, quienes exigen la intervención urgente de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) para coordinar el traslado inmediato de los mamíferos a santuarios marinos o espacios acondicionados. La falta de presupuesto asignado a la vigilancia ambiental amenaza con convertir la reforma protectora en una crisis de supervivencia para las especies en cautiverio.
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