MÉRIDA, YUC. — Un informe presentado por la organización ambientalista Greenpeace encendió las alarmas en la península tras revelar altos niveles de contaminación en el acuífero de Yucatán. El estudio, elaborado a partir del análisis de muestras tomadas en 17 sitios distintos entre cenotes y pozos de abastecimiento, detectó concentraciones preocupantes de bacterias y nutrientes químicos. Los monitoreos se llevaron a cabo en localidades como Kinchil, Sitilpech, Motul, Chocholá, Molas, Celestún y San Antonio Tedzidz, encendiendo el debate sobre la calidad del agua que consume la población local.

Los resultados del laboratorio mostraron que 16 de las 17 muestras tomadas alcanzaron el límite superior de medición para coliformes totales, mientras que en 13 de ellas se registraron más de 1,800 NMP/100 ml de coliformes fecales. Asimismo, cuatro puntos de muestreo alcanzaron el límite máximo medible para enterococos fecales, sumado a la presencia elevada de nitratos y fósforo.
Preocupación por el acuífero y el impacto de las actividades humanas

Los hallazgos de la organización internacional han puesto nuevamente sobre la mesa la vulnerabilidad del suelo kárstico de la región peninsular:
- Posibles fuentes de contaminación: El informe plantea seria preocupación sobre la cercanía de granjas porcícolas y otras actividades industriales con la red de agua subterránea. No obstante, los especialistas aclararon que los datos obtenidos no permiten atribuir los contaminantes de manera exclusiva a una sola fuente específica, sino a una combinación de factores antrópicos.
- Riesgo para la salud pública: La presencia de bacterias fecales y nitratos en cenotes y pozos pone en riesgo directo el abastecimiento de agua potable para miles de familias e impacta negativamente a los ecosistemas naturales y a la actividad turística de la zona.
Exigen medidas urgentes para la protección del agua en la Península
La difusión de estos análisis ha reavivado las exigencias de colectivos comunitarios y ambientales hacia las autoridades de los tres órdenes de gobierno para endurecer la regulación de las descargas de aguas residuales y supervisar las operaciones industriales en el estado.

Frente a la fragilidad del sistema de ríos subterráneos que interconecta a Yucatán y Quintana Roo, ambientalistas enfatizan la urgencia de aplicar planes integrales de saneamiento y monitoreo continuo para garantizar la preservación de las reservas hídricas y proteger la salud de las comunidades de la Península.
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