Centro ‘Alligator Alcatraz’ recibe detenidos pese a denuncias por ubicación peligrosa en Everglades
El nuevo centro de detención migratoria conocido como “Alligator Alcatraz” comenzó a operar esta semana en los humedales de los Everglades, Florida. La instalación, inaugurada por el presidente Donald Trump y el gobernador Ron DeSantis, ha generado una ola de críticas por su ubicación remota, condiciones climáticas adversas y la rapidez con la que fue construida.
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Ubicado en el antiguo Aeropuerto de Entrenamiento y Transición Dade-Collier, el centro fue levantado en apenas ocho días y tiene capacidad para albergar hasta 5,000 personas. Las autoridades aseguran que el objetivo es acelerar las deportaciones mediante audiencias exprés con jueces migratorios asignados al lugar.
Migrantes sin acceso garantizado a derechos
Organizaciones civiles y defensores de derechos humanos han denunciado que el centro carece de condiciones mínimas para garantizar el debido proceso.
Más de 60 asociaciones enviaron una carta a la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine-Cava, solicitando acciones legales para cerrar el centro.
Entre las preocupaciones destacan:
- Falta de acceso a abogados y visitas familiares.
- Ausencia de supervisión independiente.
- Riesgos ambientales y sanitarios por su ubicación en una zona propensa a inundaciones.
Imágenes difundidas en redes sociales muestran carpas con charcos tras una tormenta reciente, lo que ha intensificado los temores sobre la seguridad de los detenidos durante la temporada de huracanes.

Inundaciones y fauna salvaje
La ubicación del centro ha sido duramente cuestionada por ambientalistas y comunidades indígenas. El complejo se encuentra en una zona de alto valor ecológico, hogar de especies como caimanes, pitones, panteras de Florida y manatíes.
La construcción se realizó sin estudios ambientales previos, lo que ha motivado demandas por parte de grupos como Amigos de los Everglades y el Centro para la Diversidad Biológica.
El gobernador DeSantis ha defendido la elección del sitio argumentando que la fauna local actúa como un “perímetro natural” que disuade intentos de fuga. Trump, por su parte, bromeó durante su visita:
“No corran en línea recta, corran en zigzag”, en referencia a los caimanes que rodean el lugar.

Mercancía oficial y críticas políticas
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) publicó una imagen de caimanes con gorras oficiales frente al centro, lo que fue interpretado por activistas como una burla. Además, se ha lanzado una línea de productos promocionales con el logotipo de “Alligator Alcatraz”, incluyendo camisetas, tazas y pelotas de golf.
El proyecto ha sido calificado por opositores como un “truco político” y una “teatralización de la crueldad”.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, defendió la instalación como una solución “eficiente y de bajo costo” para la campaña de deportaciones masivas del gobierno federal.
Un modelo de deportación acelerada
“Alligator Alcatraz” forma parte de una estrategia más amplia de endurecimiento migratorio impulsada por la administración Trump. El centro operará con jueces migratorios en sitio, lo que permitirá procesar casos en uno o dos días. Según las autoridades, esto reducirá la carga en cárceles locales y permitirá deportaciones más rápidas.
Sin embargo, expertos legales advierten que este modelo podría vulnerar derechos fundamentales.
“Están creando una máquina para procesar humanos como si fueran números”, declaró el abogado Juan Gómez a Univision.

Protestas y demandas en curso
Las protestas continúan en Miami y otras ciudades del país. Ambientalistas, defensores de derechos humanos y líderes indígenas han exigido el cierre inmediato del centro.
La alcaldesa Levine-Cava aún no ha emitido una respuesta oficial, mientras que el gobierno estatal insiste en que la instalación tendrá “impacto cero” en el medio ambiente.
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