Más de 4 mil millones de dólares están en juego mientras especialistas advierten riesgos para la infraestructura eléctrica durante el Mundial 2026.
La amenaza que podría poner en jaque al Mundial 2026 y costarle millones a México
México está a punto de vivir uno de los momentos más importantes de su historia moderna. Por primera vez será sede de una tercera Copa del Mundo y millones de personas tendrán los ojos puestos en el país durante 39 días consecutivos. Sin embargo, detrás de los estadios llenos, las transmisiones internacionales y la derrama económica multimillonaria, especialistas advierten sobre una amenaza silenciosa que podría convertirse en uno de los mayores desafíos del torneo: la capacidad de la red eléctrica nacional.
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De acuerdo con estimaciones de Deloitte, el Mundial 2026 generará una derrama económica superior a los 4 mil 50 millones de dólares, impulsada por el turismo, la hotelería, el comercio, los servicios y el entretenimiento. La cifra convierte al torneo en uno de los eventos económicos más relevantes de la década para México.
Sin embargo, el crecimiento de la demanda energética avanza más rápido que la expansión de la infraestructura eléctrica.

La demanda crece más rápido que la capacidad
Datos analizados por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) revelan que la demanda eléctrica nacional aumentó 3.5 por ciento, mientras que la capacidad instalada apenas creció 0.6 por ciento, una diferencia que ha comenzado a generar preocupación entre especialistas del sector energético.
La situación cobra especial relevancia porque el Mundial coincidirá con una de las épocas de mayor consumo eléctrico del año, particularmente en ciudades como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, donde se concentrarán miles de visitantes nacionales e internacionales.
A ello se suma el crecimiento industrial impulsado por el fenómeno del nearshoring.
El otro factor que presiona al sistema
México vive actualmente una de las mayores olas de inversión extranjera de su historia.
Tan solo en 2025, el país captó 40 mil 871 millones de dólares en Inversión Extranjera Directa, impulsada principalmente por empresas que trasladan operaciones hacia territorio mexicano para acercarse al mercado norteamericano.
Cada nueva planta industrial, centro logístico, complejo manufacturero o centro de datos incrementa la demanda energética nacional.
Esto significa que la red eléctrica deberá responder simultáneamente a las necesidades de millones de aficionados, miles de hoteles, aeropuertos, sistemas de transporte, centros comerciales, transmisiones internacionales y una industria que ya opera bajo altos niveles de consumo.
Una hora sin electricidad podría costar millones
El impacto económico de una interrupción eléctrica puede ser enorme.
De acuerdo con estimaciones del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (INDEX), una sola hora sin suministro eléctrico puede generar pérdidas cercanas a los 200 millones de dólares para el sector manufacturero.
Por su parte, organismos empresariales han documentado que los apagones registrados durante 2024 provocaron afectaciones promedio de hasta 4 por ciento en las ventas de las industrias impactadas.
Pero durante el Mundial las consecuencias podrían ir mucho más allá de las pérdidas industriales.
Una falla eléctrica durante un partido podría afectar transmisiones globales, sistemas de pago digital, operaciones aeroportuarias, centros de datos, telecomunicaciones y servicios esenciales para millones de visitantes.
La advertencia de los especialistas
Alejandro Lavín, especialista en infraestructura crítica de Eaton México, considera que el principal desafío no está únicamente en generar más energía, sino en fortalecer la capacidad de distribución y monitoreo de la red.
Según el experto, muchas instalaciones operan actualmente con márgenes de reserva limitados para enfrentar picos prolongados de demanda.
“El problema no comienza cuando ocurre el apagón. La presión sobre la infraestructura ya existe y eventos de gran escala como el Mundial incrementan simultáneamente la exigencia sobre estadios, aeropuertos, centros de transmisión y sistemas críticos”, advierte.
Los especialistas señalan que la solución pasa por fortalecer sistemas de respaldo, monitoreo inteligente, infraestructura de distribución y mecanismos de protección para instalaciones estratégicas.
Más que fútbol: la imagen de México ante el mundo
La relevancia del tema trasciende el ámbito deportivo.
El Mundial 2026 será observado por miles de inversionistas internacionales que también analizan las capacidades logísticas e industriales del país de cara a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Para diversos analistas, la infraestructura que funcione —o falle— durante el torneo enviará señales importantes sobre la capacidad operativa de México como socio comercial estratégico de Norteamérica.
En otras palabras, el Mundial no solo pondrá a prueba a las selecciones participantes.
También pondrá a prueba carreteras, aeropuertos, telecomunicaciones, sistemas digitales y, especialmente, la red eléctrica nacional.
Una cuenta regresiva que ya comenzó
A menos de un año del silbatazo inicial, expertos coinciden en que el reto todavía puede enfrentarse con planeación e inversión estratégica.
La pregunta que comienza a surgir entre especialistas y sectores empresariales es simple, pero contundente:
¿Está México preparado para garantizar energía continua durante el evento deportivo más importante de su historia?
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