La FGR analiza fragmentos humanos que habían sido ignorados en investigaciones anteriores; la funeraria El Ángel, en Iguala, se convirtió en una pieza clave para esclarecer qué ocurrió con los 43 normalistas
A casi 12 años de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, una nueva revisión de la evidencia está colocando nuevamente a la funeraria El Ángel, en Iguala, Guerrero, en el centro de la investigación.

De acuerdo con información publicada este lunes 31 de agosto, la Fiscalía General de la República (FGR) mantiene bajo análisis más de 20 bolsas con restos humanos y fragmentos corporales localizados en distintos puntos de la región, incluidos indicios relacionados con la funeraria, el basurero de Cocula y el río San Joaquín.
Los restos, conocidos en algunos casos como “petrosas” por haber sido sometidos a altas temperaturas, están siendo sometidos a nuevos estudios para determinar su procedencia e identidad. Hasta ahora, no existe confirmación de que alguno de estos restos corresponda a los 43 estudiantes desaparecidos.
La funeraria El Ángel vuelve al centro del caso
La investigación apunta particularmente a la funeraria El Ángel, inmueble ubicado en Iguala que ya había sido asegurado como parte de las diligencias relacionadas con el caso.
En marzo pasado, familiares de los normalistas y representantes de organizaciones de derechos humanos realizaron una diligencia en el lugar, donde se les informó sobre una bolsa con segmentos óseos etiquetados con fecha de 2014, año en que ocurrió la desaparición de los estudiantes.
También se reportó la existencia de un horno crematorio sin registro oficial, dentro de un inmueble que contaba con instalaciones para cremación.
La información más reciente coloca a este sitio como una de las principales líneas que están siendo revisadas por los investigadores.
Restos que ahora vuelven a ser analizados
Uno de los aspectos que genera mayor interés es que varios de los fragmentos encontrados durante los años de investigación no habrían sido considerados con suficiente profundidad en las pesquisas anteriores.
Según la información difundida por La Jornada, los nuevos estudios buscan establecer científicamente a quién pertenecen los restos y cuál es su relación, si existe alguna, con los hechos ocurridos la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014.
La revisión también contempla intensificar la búsqueda dentro y alrededor de la funeraria, ante la posibilidad de que todavía existan indicios que no hayan sido recuperados.
Un caso que sigue sin respuestas
El Gobierno federal informó el pasado 27 de agosto que la presidenta Claudia Sheinbaum se reunió con las madres y padres de los 43 estudiantes para presentar los avances más recientes de las investigaciones.
En ese encuentro participaron funcionarios de la Secretaría de Gobernación, la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapa, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas y representantes de organismos de derechos humanos.
La FGR también ha informado que emprendió un reanálisis profundo de las actuaciones existentes y que de esta revisión surgieron nuevas líneas de investigación sobre la desaparición de los normalistas.
¿Esto cambia la historia de Ayotzinapa?
Por ahora, no puede afirmarse que los nuevos restos pertenezcan a los 43 normalistas ni que exista una conclusión definitiva sobre lo ocurrido con ellos.
Lo que sí cambia el escenario es que evidencias que habían permanecido sin una conclusión científica vuelven a estar bajo análisis, mientras la funeraria El Ángel adquiere mayor relevancia dentro de las investigaciones.
A días de que se cumplan 12 años de la desaparición de los estudiantes, la nueva revisión abre interrogantes sobre qué ocurrió con los indicios encontrados desde 2014 y por qué algunos de ellos no fueron estudiados con mayor profundidad en su momento.
La respuesta definitiva todavía está pendiente de los análisis forenses y de las investigaciones de la FGR.
Fuente: La Jornada



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