CIUDAD DE MÉXICO. — La Cooperativa Pascual, fabricante de la tradicional marca de jugos Boing, solicitó la intervención del Congreso de la Unión para evitar un nuevo golpe financiero derivado de los impuestos a las bebidas saborizadas. La empresa mexicana advirtió que un incremento en las cargas fiscales comprometería su operación y la estabilidad de miles de familias trabajadoras.

La directiva de la cooperativa recordó que la entrada en vigor del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en 2014 provocó un desplome cercano al 50 % en sus volúmenes de venta. Por ello, buscan entablar mesas de diálogo con legisladores antes de que se aprueben nuevas modificaciones hacendarias.
El sector refresquero en México mantiene una intensa competencia donde la empresa originaria de los años 80 apenas conserva una participación del 2 % del mercado nacional. La compañía enfrenta una clara desventaja comercial frente a grandes corporativos transnacionales que abaratan sus costos de producción.

A diferencia de las grandes marcas que utilizan jarabe de maíz de alta fructosa e insumos sintéticos, la empresa mexicana mantiene su proceso artesanal e industrial utilizando azúcar de caña pura y pulpa de fruta natural en refrescos como Boing de mango y guayaba.
Fundada tras una histórica huelga laboral donde los propios obreros asumieron el control y la convirtieron en una sociedad cooperativa, la firma busca proteger el modelo social de producción. Los directivos confían en que el Poder Legislativo otorgue consideraciones a las empresas nacionales que impulsan el campo mexicano y generan empleo formal.
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