La actriz francesa Brigitte Bardot, uno de los grandes íconos del cine europeo y considerada durante décadas un mito sexual a la altura de Marilyn Monroe, falleció a los 91 años en su residencia de La Madrague, en Saint-Tropez, ciudad a la que permaneció profundamente ligada desde el auge de su carrera.
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La noticia de su muerte provocó una oleada de reacciones en Francia y en el mundo, donde Bardot fue recordada como una figura tan influyente como polémica: símbolo de la emancipación sexual femenina, estrella internacional del cine y, al mismo tiempo, una crítica abierta del feminismo contemporáneo.
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Aunque no se han dado a conocer las causas del deceso, se informó que la actriz había sido hospitalizada en octubre pasado y llevaba varios años alejada de la vida pública. Tampoco se han confirmado aún los detalles de sus exequias.
La muerte de Bardot ocurre poco más de un año después del fallecimiento de Alain Delon, otro de los grandes mitos del cine francés, lo que ha profundizado el sentimiento de cierre de una era dorada para la cultura cinematográfica del país.
Una figura universal, entre el cine, la música y la controversia
Brigitte Bardotalcanzó la fama internacional tras protagonizar “Y Dios creó a la mujer” (1956), cinta que marcó un antes y un después en la representación de la sensualidad femenina en la gran pantalla. Le siguieron títulos emblemáticos como “La verdad” (1960) y “El desprecio” (1963), que consolidaron su estatus como estrella mundial.
Además del cine, Bardot tuvo una exitosa carrera musical, destacando el tema “Je t’aime… moi non plus”, grabado originalmente en 1967 junto a Serge Gainsbourg, una canción que causó escándalo por su carga erótica y que hoy es considerada un clásico.
Tras retirarse del cine en 1973, Bardot dedicó su vida al activismo en defensa de los animales, una causa que mantuvo hasta sus últimos años y que canalizó a través de la Fundación Brigitte Bardot. Sus campañas contra la caza de focas y la cacería tradicional en Francia la convirtieron en una figura influyente dentro del movimiento animalista.
Reacciones y legado
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, rindió homenaje a la actriz a través de redes sociales, donde destacó su impacto cultural y su carácter libre:
“Sus películas, su voz, su gloria deslumbrante, su generosa pasión por los animales… Brigitte Bardot encarnaba una vida de libertad. Lloramos a una leyenda del siglo”.
También diversas figuras políticas y culturales reconocieron su legado, aunque no pasaron por alto las controversias que marcaron su vida, incluyendo sus posturas ideológicas, sus declaraciones contra el movimiento #MeToo y las sanciones judiciales que enfrentó entre 1997 y 2008 por comentarios considerados de incitación al odio.
A pesar de ello, historiadores del cine recuerdan que, décadas antes, Bardot fue celebrada por intelectuales como Simone de Beauvoir y Marguerite Duras como un símbolo de libertad femenina en una Francia aún profundamente conservadora.
Una leyenda que trasciende generaciones
Amada y cuestionada, admirada y debatida, Brigitte Bardot fue mucho más que una actriz: fue un fenómeno cultural que rompió moldes, incomodó estructuras y dejó una huella imborrable en el cine, la música y el debate social del siglo XX.
Con su muerte, el mundo despide a una figura irrepetible, cuya imagen y legado seguirán vivos en la historia del arte y la cultura universal.