El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que sería “un gran honor” para él “tomar Cuba”, en medio de las crecientes tensiones bilaterales y mientras la isla enfrenta una profunda crisis energética agravada por el bloqueo de crudo impuesto por su administración.
“Tomar Cuba, eso sería un gran honor. Tomar Cuba, tomar Cuba de alguna forma, sí. Ya sea liberarla o tomarla. Podría hacer lo que quisiera con ella”, declaró el mandatario republicano en una comparecencia ante la prensa en la Casa Blanca.
Trump describió a la isla como “una nación fracasada” y aseguró que el gobierno cubano “no tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen nada”. En contraste, elogió el territorio: “Tienen buena tierra. Tienen paisajes bonitos. Es una isla hermosa”.
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Apagón nacional y crisis humanitaria
Las declaraciones del presidente estadounidense se produjeron el mismo día en que Cuba registró un nuevo apagón nacional, el sexto en los últimos 18 meses. La Unión Eléctrica de Cuba reportó una “desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional” que afectó a los 11 millones de habitantes de la isla.
La crisis energética se ha profundizado desde enero, cuando Estados Unidos impuso un bloqueo petrolero alegando la “amenaza excepcional” que representa Cuba para la seguridad nacional. Desde entonces, la isla ha dejado de recibir crudo, lo que ha paralizado sectores clave de la economía y obligado a posponer cirugías para decenas de miles de pacientes.

La administración Trump amenazó con imponer aranceles a cualquier país que suministre petróleo a Cuba, aunque recientemente autorizó ciertas exportaciones limitadas de crudo venezolano a través del sector privado, una medida que las autoridades cubanas calificaron como insuficiente.
Negociaciones y contactos diplomáticos
Trump aseguró que su gobierno mantiene conversaciones con La Habana, lideradas por el secretario de Estado Marco Rubio. “El gobierno cubano está hablando con nosotros”, afirmó el presidente, sugiriendo que la isla “quiere nuestra ayuda”.
La semana pasada, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel confirmó que existen diálogos con Estados Unidos para “buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias entre ambos Gobiernos”, algo que Trump había adelantado pero que inicialmente La Habana había negado.
Según revelaron diversos medios, funcionarios estadounidenses cercanos a Rubio sostuvieron reuniones discretas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exlíder cubano Raúl Castro, durante la cumbre de la Comunidad del Caribe (CARICOM) celebrada en febrero en San Cristóbal y Nieves. Rodríguez Castro, aunque no ocupa cargos oficiales, es considerado una figura influyente en la isla.
Las conversaciones exploraron posibles reformas económicas y políticas en Cuba a cambio de un alivio gradual de las sanciones, condicionado a cambios verificables en la isla.
“Puede que no sea amistosa”
Esta no es la primera vez que Trump plantea una intervención en Cuba. A finales de febrero, el mandatario ya había mencionado la posibilidad de una “toma de control amistosa” tras años de presión económica.
En aquella ocasión, Trump advirtió: “O puede que no sea una toma de control amistosa. Y no importaría, porque están realmente acabados. Están en ruinas, como dicen. No tienen energía, no tienen dinero. Están en serios problemas humanitarios, y en realidad no queremos ver eso”.
Contexto histórico y reacciones
Las declaraciones de Trump se producen en un momento de máxima tensión desde la ruptura diplomática tras la revolución de 1959. Estados Unidos mantiene un estricto embargo comercial sobre Cuba desde 1962, que se ha endurecido significativamente en los últimos meses.
Tras el derrocamiento de Nicolás Maduro en Venezuela a manos de Washington en enero, Cuba perdió el suministro de crudo que Caracas enviaba a la isla, estrangulando aún más su economía . El gobierno cubano ha denunciado que las medidas estadounidenses constituyen un “castigo colectivo” y una violación del derecho internacional humanitario.
Organizaciones de la sociedad civil de Estados Unidos enviaron una carta al Congreso para pedir que “presione al gobierno de Trump para que revierta su política agresiva hacia Cuba” y advirtieron que los esfuerzos por cortar los envíos de petróleo provocarían un colapso humanitario.
Mientras tanto, en un intento por aliviar la presión económica, un alto funcionario cubano anunció que los exiliados cubanos podrán ahora invertir y poseer negocios en la isla, una medida que busca cumplir con las demandas estadounidenses.
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