La explotación de piedra caliza durante décadas dejó daños que, según un diagnóstico ambiental federal, en algunos casos ya son irreversibles. El reto ahora es restaurar una zona donde selva, agua y biodiversidad quedaron afectadas.
La historia de Calica en Quintana Roo no terminó con el cierre de la extracción de piedra caliza. El verdadero desafío permanece bajo tierra, en la selva y en los cuerpos de agua de una zona donde la explotación minera modificó durante décadas el territorio.
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Un diagnóstico ambiental elaborado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) con participación de especialistas de instituciones como el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), el INECC y la Conanp documentó afectaciones ambientales que, en algunos casos, son técnicamente imposibles de revertir por completo.

La dimensión económica también resulta extraordinaria.
De acuerdo con una revisión publicada por Contralínea el 1 de agosto de 2026, el diagnóstico federal estimó que los daños ambientales asociados con la operación de Calica podrían representar más de 7 mil millones de dólares en costos de restauración y reparación. La propia investigación aclara que se trata de una estimación derivada del diagnóstico ambiental, no de una nueva sanción fijada este año.
Más de 2 mil hectáreas bajo impacto
La superficie directamente relacionada con los predios de Calica comprende 1,251.43 hectáreas, pero el diagnóstico encontró que los impactos ambientales se extendieron a una superficie superior a 2 mil hectáreas.
Uno de los datos más delicados corresponde a la vegetación.
Semarnat determinó que entre 1985 y 2022 fueron transformadas 926.71 hectáreas de vegetación primaria de selva mediana en los predios El Corchalito y La Rosita. La dependencia concluyó que la regeneración de esa cobertura vegetal es técnicamente imposible, aunque sí existen posibilidades de recuperar parcialmente algunas funciones ambientales mediante trabajos de restauración.
El diagnóstico también calculó un costo social de restauración de 34 mil 650 millones 986 mil 364.68 pesos, a valores de 2022, para la zona impactada. En el caso específico de la restauración del suelo, estimó un costo de alrededor de 60.66 millones de pesos por hectárea.
El daño también llegó al agua
Uno de los puntos más sensibles para Quintana Roo está debajo de la superficie.
Semarnat documentó afectaciones al sistema hidrológico subterráneo y señaló que la extracción debajo del manto freático puede provocar pérdida definitiva del subsuelo, alteraciones en la presión del acuífero, riesgo de hundimientos y modificaciones en el flujo del agua.
De acuerdo con la revisión de Contralínea del diagnóstico federal, fueron identificados tres cenotes destruidos y afectaciones parciales o totales en otros 14 cuerpos de agua. También se reportó la presencia de 14 metales en suelos relacionados con la zona de explotación.
El problema no termina ahí. La investigación señala que la alteración de los flujos subterráneos generó condiciones que pueden favorecer subsidencia, grietas y depresiones, incluso fuera de los terrenos propiedad de la empresa.
Cientos de especies quedaron dentro de la zona afectada
El impacto alcanzó también a la biodiversidad.
La revisión del diagnóstico reporta afectaciones sobre 883 especies de flora y fauna, de las cuales 194 se encuentran en alguna categoría de riesgo, según la información retomada por Contralínea.
Semarnat ya había advertido que la operación de Calica afectó la conectividad de los ecosistemas y redujo la capacidad de la zona para mantener servicios ambientales, además de impactar su potencial para actividades de ecoturismo y turismo de bajo impacto.
¿Y quién pagará la restauración?
Aquí está uno de los puntos que todavía generan preguntas.
El 27 de julio de 2026, el CIADI desestimó prácticamente todas las reclamaciones económicas de Vulcan Materials contra México. La Secretaría de Economía informó que únicamente prosperó una medida relacionada con la clausura de un predio de Calica ocurrida en enero de 2018 y que ésta representaba menos del 1% del monto originalmente reclamado por la empresa.
Pero el fallo internacional no significa que el problema ambiental haya desaparecido.
La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo posteriormente que Vulcan todavía debe resarcir el daño ambiental ocasionado en Quintana Roo. Además, desde octubre de 2025 existe una resolución judicial que permite a Calica ingresar a sus antiguos predios únicamente para realizar trabajos de remediación, compensación y restauración bajo vigilancia ambiental.
Y ahí está la gran pregunta que queda para Quintana Roo: cómo se va a reparar una zona donde una parte del daño ya fue considerada irreversible.
Porque una selva puede volver a crecer, pero recuperar el suelo, el equilibrio del acuífero, los cenotes y la conectividad ecológica que existían antes de décadas de explotación es otra historia.
La cifra de 7 mil millones de dólares pone precio a una parte del problema. El verdadero reto será determinar cuánto puede recuperarse y cómo se garantizará que la restauración llegue realmente al territorio.
Fuentes: Semarnat, Secretaría de Economía, Presidencia de México, Reporte Índigo y Contralínea.



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