La cuarta Conferencia UE-Caribe sobre sargazo reúne a representantes de 45 países en Quintana Roo, mientras el estado enfrenta un nuevo récord de recale.
Cancún, Quintana Roo.— El problema del sargazo dejó de ser únicamente una batalla de las playas del Caribe. Este jueves, Cancún se convirtió en punto de encuentro para gobiernos, científicos, empresas e instituciones financieras que buscan una respuesta regional a un fenómeno que cada año pone mayor presión sobre las costas.
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La 4ª Conferencia UE-Caribe Global Gateway sobre Sargazo, que se realiza este 1 y 2 de octubre en Cancún, reúne a unos 350 representantes de 45 países y territorios para discutir tecnología, financiamiento y nuevas formas de aprovechamiento de la macroalga. La sede y el objetivo del encuentro habían sido anunciados previamente por la Unión Europea y el Gobierno de México.
El encuentro ocurre además después de que Quintana Roo alcanzara en septiembre un nuevo máximo histórico: 133 mil 646 toneladas de sargazo recolectadas durante 2026, por encima de las aproximadamente 98 mil toneladas registradas en 2025.
El problema ya no es solamente recogerlo
Durante la apertura de la conferencia se planteó una pregunta que resume hacia dónde pretende avanzar la estrategia internacional: ¿cómo convertir el sargazo en una materia prima con valor económico y ambiental?
La propuesta es pasar gradualmente de una respuesta basada principalmente en la contención y recolección a un modelo que permita procesar, aprovechar y comercializar productos derivados del sargazo, bajo criterios ambientales y con cadenas de valor que puedan funcionar en distintos países del Caribe.


La Unión Europea ya había planteado este cambio de enfoque durante la tercera conferencia, celebrada en Bruselas en 2025, cuando señaló la necesidad de pasar de proyectos piloto hacia soluciones escalables y sostenibles.
México ya tiene una meta regional
Como parte de ese proceso, México, República Dominicana y Granada asumieron en 2025 el compromiso de recolectar y procesar al menos 660 mil toneladas de sargazo entre 2026 y 2027.
De ese volumen, México tiene contempladas 500 mil toneladas, República Dominicana 150 mil y Granada 10 mil. La Unión Europea presentó el acuerdo como un primer paso hacia un mercado regional de productos derivados del sargazo.
La conferencia de Cancún busca precisamente avanzar en esa transición: conectar proyectos que ya están funcionando con inversión, infraestructura y mercados capaces de llevarlos a una escala mayor.


Quintana Roo llega con un récord histórico
El momento elegido para el encuentro no es menor.
Al corte del 18 de septiembre, la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente de Quintana Roo reportaba 133 mil 646 toneladas recolectadas en el litoral estatal durante 2026.
Del total, 75 mil 148.95 toneladas correspondían a trabajos de la SEMA y los municipios, mientras que 57 mil 497.24 toneladas fueron retiradas por la Secretaría de Marina.
Playa del Carmen concentró el mayor volumen, con 44 mil 547.64 toneladas, seguida por Cancún, con 32 mil 179.09; Puerto Morelos, con 18 mil 346.52; Tulum, con 17 mil 990.27, y Othón P. Blanco, con 15 mil 14.02 toneladas.
La dimensión del problema explica por qué el sargazo dejó de ser únicamente un asunto local y comenzó a ocupar espacios de cooperación internacional.


Cancún ya exporta experiencia
Antes de la conferencia, representantes de alrededor de 30 países participaron en una gira de estudios para conocer cómo Quintana Roo monitorea el sargazo.
Los visitantes recorrieron instalaciones y observaron el trabajo del Centro de Monitoreo, las barreras de contención, puntos de resguardo, embarcaciones especializadas y algunos proyectos de aprovechamiento de la macroalga.
El objetivo es que las experiencias desarrolladas en el Caribe mexicano puedan ser analizadas y, cuando sea viable, adaptadas a otros territorios afectados por el fenómeno.
La apuesta: que el sargazo deje de ser solamente un costo
El cambio de fondo que se discute en Cancún es económico además de ambiental.
Cada temporada implica recursos para localizar, contener, retirar, transportar y disponer del sargazo. La apuesta de la cooperación internacional es que una parte de esa enorme cantidad de biomasa pueda incorporarse a procesos productivos, siempre que existan tecnologías, regulación, financiamiento y mercados que permitan hacerlo de manera ambientalmente segura.


En julio pasado, el Gobierno de México anunció más de 2 mil millones de pesos para reforzar la estrategia integral de atención al sargazo en el Caribe mexicano, con acciones que incluyen recolección en aguas abiertas y someras, playas, transporte, disposición y aprovechamiento.
La propia Unión Europea ha señalado que el objetivo es que el manejo del sargazo pueda generar nuevas cadenas de valor, empleos e innovación en las comunidades del Caribe.
De la playa al mercado
La conferencia de Cancún representa así un cambio de etapa: el desafío ya no consiste únicamente en retirar el sargazo de las playas, sino en encontrar una forma viable de manejarlo a escala regional.
Quintana Roo llega a esta discusión con experiencia acumulada, infraestructura de monitoreo y un récord histórico de recolección.
Ahora la pregunta es si esa enorme cantidad de biomasa puede convertirse en una oportunidad económica sin generar nuevos impactos ambientales.
Ese es el reto que durante dos días se discutirá en Cancún entre gobiernos, especialistas, empresas, academia y organismos internacionales.



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