Participantes de la Travesía Sagrada Maya anunciaron una manifestación pacífica tras la cancelación de su edición 19, decisión que ha encendido un intenso debate en redes sociales.
Luego de la suspensión de la Travesía Sagrada Maya, canoeros y ex participantes alzaron la voz y convocaron a una reunión abierta en el antiguo Palacio Municipal de Playa del Carmen.

Guillermo D.Christy, timonel de una de las canoas, hizo un llamado a toda la comunidad que ha formado parte del evento en las últimas dos décadas: “Estamos convocando a todos los canoeros, ex canoeras, elencos y antiguos participantes a una manifestación pacífica para posicionarnos sobre por qué se suspende la travesía este año”.
El encuentro busca no solo expresar inconformidad, sino también informar a la sociedad sobre el impacto que ha tenido esta representación histórica impulsada por Grupo Xcaret.

De acuerdo con los organizadores, la travesía ha sido más que un evento turístico: aseguran que ha contribuido a generar cohesión social y a fortalecer el tejido comunitario, integrando a familias enteras en torno a una tradición que, dicen, ha cobrado significado en los últimos 20 años.
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Reacciones en redes: división total
Tras el anuncio de la suspensión, las redes sociales se han convertido en un campo de debate polarizado.

Por un lado, canoeros, ex participantes y ciudadanos han expresado su respaldo al evento, destacando su valor cultural contemporáneo, su impacto comunitario y el sentido de identidad que ha construido con el paso de los años. Muchos han compartido fotografías, recuerdos y testimonios, defendiendo la travesía como una tradición que ya pertenece a Quintana Roo.

Del otro lado, voces críticas han respaldado los señalamientos sobre el uso de símbolos mayas, cuestionando que una empresa privada encabece la representación de prácticas ancestrales. Estas posturas insisten en la necesidad de respetar y proteger el patrimonio cultural de los pueblos originarios.

Opiniones
También ha surgido una tercera línea de opinión que pone sobre la mesa una discusión más amplia: si se trata de una tradición ancestral viva o de una recreación moderna que, con el tiempo, se convirtió en identidad local.
Mientras tanto, el debate continúa escalando, evidenciando una fractura entre quienes ven la travesía como un símbolo de orgullo regional y quienes consideran que debe replantearse su forma y fondo.

Con la protesta anunciada en Playa del Carmen, la controversia no solo sigue viva, sino que abre una discusión de fondo sobre cultura, identidad y quién tiene la última palabra sobre ellas.
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