Al menos 35 ataques exitosos contra bancos privados acumulan pérdidas por 2 mil millones de pesos desde 2019; la inteligencia artificial eleva la velocidad y sofisticación de las amenazas digitales
Ciberataques a bancos en México dejan pérdidas por 2 mil mdp
El dinero ya no necesita salir físicamente de una sucursal bancaria para estar bajo amenaza.
La digitalización de los servicios financieros convirtió aplicaciones, transferencias electrónicas, bases de datos y sistemas de pago en nuevos objetivos para los ciberdelincuentes, mientras el avance de la inteligencia artificial agrega herramientas capaces de acelerar y sofisticar los ataques.
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Desde 2019 se contabilizan al menos 35 ciberataques exitosos contra bancos privados, con pérdidas acumuladas cercanas a 2 mil millones de pesos, de acuerdo con información publicada este 19 de agosto sobre los riesgos que enfrenta el sector financiero mexicano.
El problema no se limita al dinero perdido. Un incidente puede interrumpir transferencias, dejar temporalmente fuera de servicio canales digitales, comprometer información y afectar la operación de una institución.

Los ataques mantienen en alerta al sistema financiero
Durante 2026, la actividad cibernética contra instituciones financieras ha mantenido encendidas las alertas.
Hasta mayo se habían reportado ocho incidentes cibernéticos en instituciones del sistema financiero mexicano, el doble de los cuatro registrados durante todo 2025.
Los casos involucraron a cuatro bancos, dos sociedades financieras populares, una cooperativa de ahorro y préstamo y una institución de fondos de pago electrónico.
Entre las amenazas detectadas aparecen ataques de ransomware, programas maliciosos capaces de bloquear sistemas o información y exigir posteriormente un pago para recuperar el acceso.
Durante enero, uno de los incidentes involucró a LockBit y afectó servicios relacionados con transferencias electrónicas. Un mes después, otro banco enfrentó un ataque asociado con Qilin, otro ransomware que impactó canales electrónicos y transferencias interbancarias.
Los ocho incidentes reportados hasta mayo no provocaron pérdidas económicas directas para los clientes, aunque al menos una institución registró una afectación cercana a 100 millones de pesos.
Esto marca una diferencia importante: un ataque contra la infraestructura de un banco no significa automáticamente que el dinero de las cuentas de sus clientes haya sido robado.
La inteligencia artificial cambia la amenaza
La nueva preocupación está en la velocidad y sofisticación que la inteligencia artificial puede aportar a los ciberdelincuentes.
Herramientas automatizadas permiten analizar grandes cantidades de información, buscar vulnerabilidades, perfeccionar mensajes fraudulentos y ejecutar determinadas tareas con mayor rapidez.
La misma tecnología que empresas e instituciones financieras utilizan para detectar operaciones sospechosas también puede ser aprovechada por delincuentes para desarrollar métodos de ataque.
El riesgo adquiere especial importancia en los bancos porque estas instituciones concentran dinero, datos personales e información financiera y están conectadas permanentemente con otros participantes del sistema de pagos.
Un incidente grave puede afectar no solamente a una institución, sino también generar interrupciones en servicios utilizados por miles de personas.

Hackear un banco no es lo mismo que engañar a un cliente
Para los usuarios existe otra amenaza que puede resultar incluso más cercana.
Los delincuentes no siempre necesitan vulnerar los sistemas informáticos de una institución. En muchos casos buscan atacar directamente al cliente.
Ahí aparecen métodos como el phishing, sitios falsos, mensajes de texto, llamadas telefónicas, robo de identidad y enlaces maliciosos diseñados para conseguir contraseñas, números de tarjeta o códigos de seguridad.
El objetivo es hacer creer a la víctima que está comunicándose con su banco.
Mensajes como “detectamos una compra sospechosa”, “tu cuenta será bloqueada” o “necesitamos verificar tu identidad” buscan provocar miedo y urgencia para que la persona entregue información antes de comprobar quién está detrás.
La inteligencia artificial puede volver estos engaños más difíciles de identificar al facilitar la generación de mensajes más naturales, imágenes falsas y otras formas de suplantación.
¿Cómo proteger tu cuenta bancaria?
Una de las principales defensas sigue estando en manos del propio usuario.
Las contraseñas, NIP y códigos de seguridad recibidos mediante SMS o aplicaciones no deben compartirse con terceros, incluso cuando quien los solicite asegure trabajar para una institución financiera.
También es recomendable evitar ingresar a la banca electrónica mediante enlaces recibidos por correo electrónico, mensajes o redes sociales. La opción más segura es abrir directamente la aplicación oficial o escribir personalmente la dirección de la institución.
Activar las notificaciones de movimientos permite identificar rápidamente cargos o transferencias desconocidas.
Utilizar contraseñas diferentes para servicios importantes, mantener actualizado el teléfono y evitar instalar aplicaciones provenientes de fuentes desconocidas también reduce riesgos.
Si una persona recibe una llamada sospechosa supuestamente realizada por su banco, puede terminar la comunicación y contactar directamente a la institución mediante sus canales oficiales.
Ante un movimiento no reconocido, la rapidez también importa: bloquear la tarjeta o cuenta cuando sea posible y reportar inmediatamente la operación puede ayudar a limitar el daño.
México ya enfrentó una gran alerta bancaria
Los riesgos cibernéticos para el sistema financiero mexicano no comenzaron con la inteligencia artificial.
En 2018, un ataque relacionado con participantes del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) provocó pérdidas estimadas en alrededor de 300 millones de pesos.
El episodio se convirtió en una de las mayores señales de alerta para el sector y llevó al fortalecimiento de mecanismos de seguridad, coordinación y reporte de incidentes.
Ocho años después, la amenaza ha evolucionado.
Los atacantes disponen de ransomware más sofisticado, herramientas automatizadas y ahora inteligencia artificial capaz de acelerar algunas etapas de sus operaciones.
El reto para los bancos consiste en mantener sus defensas al mismo ritmo en que evolucionan esas herramientas.
Para los clientes, la batalla ocurre en un terreno mucho más cotidiano.
La tecnología permite realizar una transferencia en segundos, consultar el saldo desde cualquier lugar o pagar sin acudir a una sucursal, pero esa comodidad también convirtió teléfonos, correos electrónicos y mensajes en posibles puertas de entrada para el fraude.
Los 35 ataques exitosos y las pérdidas acumuladas por alrededor de 2 mil millones de pesos desde 2019 muestran que la ciberseguridad dejó de ser únicamente un problema tecnológico.
Ahora también es un asunto financiero y de protección para millones de usuarios.
Fuentes: Banco de México/Condusef



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