El gobierno de Colombia anunció este lunes la autorización de un protocolo para aplicar la eutanasia a cerca de 80 hipopótamos que descienden de los cuatro ejemplares introducidos ilegalmente en el país por el narcotraficante Pablo Escobar en la década de 1980, según informó el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.
La medida, que comenzará a implementarse en el segundo semestre de 2026, es parte de un plan de choque más amplio para controlar la reproducción de esta especie, declarada como exótica invasora en 2022. Se estima que la población actual supera los 160 ejemplares y, si no se toman acciones, podría alcanzar los 500 individuos en 2030 y cerca de 1.000 en 2035, lo que agravaría el impacto ambiental y los riesgos para las comunidades humanas.
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El origen de una pesadilla ecológica
La crisis actual es el resultado de un capricho del extinto capo del narcotráfico. En 1981, Pablo Escobar construyó un zoológico privado en su hacienda Nápoles, ubicada en Puerto Triunfo (Antioquia), e importó de manera ilegal una gran variedad de especies exóticas. Entre ellas llegaron un macho y tres hembras hipopótamos, originarios de África.
Tras la muerte de Escobar en 1993, la mayoría de los animales fueron trasladados, pero los hipopótamos, debido a su agresividad y al alto costo de su transporte, fueron abandonados en los lagos de la finca. Las autoridades de la época creyeron que no sobrevivirían o que su población se mantendría controlada, una suposición que resultó ser un grave error.

Lejos de desaparecer, los animales encontraron en el valle del río Magdalena un entorno ideal para reproducirse sin control. Su población se ha duplicado cada pocos años, y hoy son considerados una amenaza seria para los ecosistemas locales y la seguridad de los habitantes de la región.
Impacto ambiental y riesgo para humanos
La ministra encargada de Ambiente, Irene Vélez, explicó que el crecimiento descontrolado de los hipopótamos genera múltiples problemas. Estos animales contaminan las fuentes de agua, afectan la calidad del río Magdalena y ponen en riesgo a especies nativas como el manatí y la tortuga de río. “Sin esa acción es imposible controlar la población”, afirmó la funcionaria, en referencia a la eutanasia.
Además, el hipopótamo es uno de los animales más agresivos del mundo y representa un peligro latente para pescadores y campesinos de la zona. Un estudio citado por las autoridades revela que, en Uganda, el 87% de los encuentros entre humanos e hipopótamos fueron fatales.
Fracaso de alternativas: la eutanasia como “última opción”
El gobierno colombiano asegura que la decisión de aplicar la eutanasia se tomó tras el fracaso de otras alternativas. Se intentó trasladar a los animales a santuarios y zoológicos en el extranjero, pero ningún país ha aceptado recibirlos, en parte debido a los problemas genéticos que presentan estos ejemplares. Al descender de solo cuatro individuos, su diversidad genética es muy baja, lo que incrementa los defectos congénitos.
Otras estrategias, como la esterilización quirúrgica, resultan muy complejas y costosas de implementar en animales que viven libres y en zonas de difícil acceso. Por ello, el plan incluye dos vías: la eutanasia y la translocación, aunque esta última opción sigue siendo inviable por ahora.
Logística y presupuesto del plan
El gobierno ha destinado una inversión de 7.200 millones de pesos (aproximadamente 2 millones de dólares) para la primera fase del programa. El protocolo contempla la eutanasia tanto química como física, que comenzará con la captura y sedación de los animales.
Los 80 ejemplares identificados para el procedimiento se encuentran principalmente en la Hacienda Nápoles y en la cercana Isla del Silencio, en el río Magdalena, donde se concentra la mayor parte de la población.
Un debate nacional que divide posturas
La medida ha generado una fuerte polémica en el país. Mientras los sectores científicos y ambientales respaldan la decisión como una solución necesaria para proteger los ecosistemas, otros la rechazan por considerarla una medida extrema y contraria al bienestar animal.
La comunidad de Puerto Triunfo, donde la presencia de los hipopótamos se ha convertido en un atractivo turístico, ha mostrado su rechazo al plan. El gobierno, por su parte, insiste en que se trata de una decisión basada en criterios técnicos y científicos. “La ciencia nos pide actuar. Es con responsabilidad con nuestro ecosistema que tenemos que tomar estas acciones”, concluyó la ministra Vélez.
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