La crisis de desapariciones en Quintana Roo no da tregua. A las puertas del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, el estado acumula más de 400 casos en lo que va del año, un incremento del 22% que no distingue entre géneros, edades ni estratos sociales.
Detrás de cada ficha hay una historia que se interrumpió y una familia que dejó de dormir. La cifra no es un número, es un grito que se repite una y otra vez sin encontrar eco.
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Las cifras que no mienten: más de 400 casos en 2026
Hasta el 28 de agosto de 2026, Quintana Roo acumulaba más de 400 reportes de personas desaparecidas en el año, lo que representa un incremento del 22% en comparación con 2025, de acuerdo con el Informe Nacional de Personas Desaparecidas 2026 de Red Lupa.
El problema no es nuevo, pero se agudiza. En las últimas 72 horas, el estado registró 10 nuevas fichas de búsqueda en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. De estos casos, uno corresponde a un joven de 18 años y el resto a personas mayores de 21 años.
A nivel nacional, en el mismo periodo se reportaron 135 fichas activas en todo el país. Quintana Roo representa una parte significativa de esta crisis, y su tendencia al alza no muestra señales de desaceleración.
El rostro de la crisis: mujeres jóvenes, trata y disputas inmobiliarias
La crisis de desapariciones en Quintana Roo tiene un rostro específico. De acuerdo con investigaciones de la Red de Derechos Humanos del estado y de Red Lupa, las desapariciones en la entidad están ligadas a la trata de personas con fines de explotación sexual, las redes de reclutamiento forzado para el narcomenudeo y las disputas inmobiliarias en megaproyectos turísticos.
Rosa María Márquez, presidenta de la Red de Derechos Humanos del estado, destacó que la demanda turística en Cancún y la Riviera Maya ha atraído a redes criminales, incluidas células internacionales como el Tren de Aragua. Quintana Roo concentra cerca del 26% de las indagatorias por trata a nivel nacional, y mientras en el resto del país la mayoría de las víctimas son hombres, en el estado el 60% de las personas desaparecidas son mujeres y niñas de entre 15 y 19 años, atraídas mediante redes sociales, falsas ofertas de empleo o secuestros exprés.
Otro patrón sistemático, según la organización, es la desaparición de trabajadores de la construcción que migran desde estados del sur atraídos por el auge inmobiliario. En estos entornos, los grupos criminales ejercen control territorial cobrando “derecho de piso” a los contratistas. Si el constructor no paga, los delincuentes realizan levantones masivos de obreros como método de presión.
El municipio de Benito Juárez encabeza la crisis con 743 casos activos, seguido de Playa del Carmen y un aumento preocupante en Chetumal y Bacalar.
“No es un número, es una historia que se interrumpió”
A un día del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, que se conmemora cada 30 de agosto desde 2011 por mandato de la ONU, la titular de la Comisión Estatal de Búsqueda de Quintana Roo, Hayde Saldaña Martínez, fue contundente:
“No es una fecha para conmemorar. Es un día para recordar por qué existimos como Comisión. Cada ficha de búsqueda que está en nuestros archivos no es un número, es una historia que se interrumpió, es una madre que no duerme, es un hijo que pregunta” .
Saldaña Martínez señaló que el caso que marcó a la institución es el de Francisca Mariner, una adolescente de 17 años que desapareció en junio de 2020 y cuyo cuerpo fue localizado un mes después, pero permaneció 4 años y 6 meses sin identificar en el Servicio Médico Forense, mientras su madre la buscaba en calles y selva.
Las madres buscadoras toman las calles
Este domingo 30 de agosto, colectivos como Madres Buscadoras de Quintana Roo, Buscando por Amor, Verdad, Memoria y Justicia y familiares de personas desaparecidas de Felipe Carrillo Puerto, Kantunilkín y Bacalar se reunirán en el Parque de Las Palapas de Cancún a partir de las 17:00 horas.
El “Encuentro por las Personas Desaparecidas” reunirá a familias buscadoras, artistas, periodistas, voluntarios y sociedad civil, con el objetivo de compartir historias, recuerdos y nombres de quienes aún no regresan a casa.
El colectivo Verdad, Memoria y Justicia ya instaló el sábado una jornada de atención en el domo del Parque de la Alameda de Chetumal, en coordinación con la Comisión de Búsqueda, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas y la Fiscalía Especializada en Desaparición Forzada, donde se realizaron tomas de muestras genéticas para acelerar los procesos de identificación.
Romana Rivera Ramírez, presidenta del colectivo, explicó que la jornada responde a una solicitud expresa para que, en fechas como esta, se brinde acompañamiento a la sociedad que tiene algún familiar desaparecido. Reconoció un desgaste en la relación entre la sociedad y las autoridades, derivado de experiencias donde quienes acuden a denunciar terminan siendo revictimizados.
La crisis forense y la deuda del estado
Ante esta realidad, las familias y colectivos exigen una respuesta inmediata ante una realidad que las autoridades minimizan con el cliché de “problemas familiares”, mientras la crisis forense y de búsqueda continúa en aumento.
La Comisión Estatal de Búsqueda informó que se crearon dos nuevas áreas: la Unidad de Atención al Extranjero y la Unidad de 30 Días, como parte de una estrategia para fortalecer la localización y depurar los registros oficiales. Sin embargo, las familias señalan que las acciones son insuficientes frente a una crisis que no da tregua.
En julio de 2025, el acumulado estatal se ubicaba en mil 218 casos. Hoy, más de un año después, la cifra ya supera los mil 700 casos, lo que confirma una tendencia al alza sostenida.
El grito de las madres que no calla
Detrás de cada número hay una madre que no duerme. Una hija que pregunta. Un hijo que ya no está en casa. Una familia que vive en la incertidumbre.
El 30 de agosto no es un día de fiesta. Es un día para recordar que en Quintana Roo, el paraíso turístico también es el escenario de una crisis humanitaria que el gobierno no puede seguir ignorando.
Mientras las autoridades discuten cifras y metodologías, las madres buscadoras siguen en las calles. Con pico y pala, con carteles y lágrimas, con la esperanza de encontrar a sus hijos. Y mientras una madre busque, la lucha no termina.
Fuente: La Jornada / Quintana Roo Hoy / ONU
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