Ventas en caída, sabor amargo en Cancún
La desaceleración turística finalmente tocó a uno de los sectores más sensibles de Cancún: la gastronomía. Restauranteros de la ciudad reportan una caída del 20 % al 30 % en sus ventas, un desplome que empieza a sentirse tanto en la zona hotelera como en el centro, y que amenaza con provocar cierres definitivos si la tendencia continúa.
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De acuerdo con empresarios consultados por Novedades, la afluencia de turistas ha disminuido, pero el problema no termina ahí: los visitantes que sí llegan gastan menos, comparado con temporadas anteriores. Esto ha dejado a muchos locales operando en números rojos.

Restaurantes al límite: menos turistas, menos consumo y más gastos
Restauranteros advierten que la situación comienza a parecerse a la vivida tras la pandemia. Algunos locales han tenido que reducir personal y otros evalúan recortar horarios para sobrevivir.
El sector coincide en que la caída en el consumo está vinculada a:
- La menor llegada de turistas internacionales, especialmente estadounidenses.
- El fortalecimiento del peso frente al dólar, que reduce el poder de compra de extranjeros.
- El aumento constante en el costo de insumos, que obliga a subir precios, alejando aún más a los comensales.
La CANIRAC local confirmó que varios negocios ya operan “al filo”, y que, de no haber una recuperación o apoyo institucional, entre 10 y 15 restaurantes podrían cerrar en las próximas semanas.
Piden apoyo y un plan urgente de promoción turística
Empresarios gastronómicos están exigiendo un “plan de rescate” que incluya incentivos económicos, créditos accesibles y una campaña reforzada de promoción turística que devuelva atractivo a Cancún en el mercado internacional.
También piden un “piso parejo” frente al comercio informal, que crece sin regulación y compite con precios imposibles para los establecimientos formales que pagan rentas, impuestos y nómina.
El riesgo: afectar la experiencia turística y miles de empleos
Cancún no solo se vende por sus playas; también por su oferta gastronómica. Y, según los empresarios, si los restaurantes independientes —los que atraen a visitantes que buscan experiencias locales— empiezan a cerrar, la ciudad podría perder uno de sus mayores diferenciadores turísticos.
Si la tendencia no cambia en diciembre, tradicionalmente una de las temporadas más fuertes, el impacto económico podría extenderse a proveedores, empleos y a la cadena turística completa.
Fuente: Novedades Quintana Roo






