La militarización, la falta de autonomía y el uso político de la Fiscalía profundizan la violencia en el país
México atraviesa uno de los momentos más críticos de impunidad en su historia reciente. Mientras miles de camioneros se manifestaron ante la violencia que viven en las carreteras, especialistas y organizaciones civiles apuntan a un problema de fondo: la Fiscalía General de la República (FGR) sigue siendo un instrumento de control político, lejos de una institución autónoma capaz de investigar y sostener casos ante los jueces.
La 4T profundizó la subordinación de la Fiscalía

Pese al discurso oficial que prometía transformar la procuración de justicia, la administración de la Cuarta Transformación no fortaleció la autonomía de la Fiscalía, sino que —según organizaciones— perfeccionó las prácticas de control utilizadas en gobiernos anteriores.
El nombramiento de Alejandro Gertz Manero, cercano al expresidente López Obrador, marcó el inicio de una gestión señalada por:
- No instalar el Consejo del Ministerio Público.
- No presentar un plan de persecución penal.
- No cumplir con los informes requeridos por ley.
- Hacer nombramientos sin seguir las reglas internas.
- Carecer de estrategias para combatir la gran criminalidad y la corrupción.
La actuación del Senado, que modificó la Ley Orgánica de la FGR a petición del Fiscal, también contribuyó al debilitamiento institucional.
Uso selectivo de la justicia: enemigos perseguidos y aliados intocables
El periodo de Gertz estuvo marcado por decisiones polémicas:

- Persecución penal contra científicos, académicos y su propia sobrina política.
- Falta de investigación contra militares señalados por violaciones graves, incluido el caso del general Salvador Cienfuegos.
- Inacción ante la crisis humanitaria de personas desaparecidas, que hoy supera las 150 mil víctimas.
- Indagatorias a modo para garantizar impunidad en casos como el incendio en la estación migratoria de Ciudad Juárez.
Especialistas advierten que esta selectividad en la investigación perpetúa la impunidad y alimenta la violencia que el país enfrenta diariamente.
Premios y silencios: la falta de rendición de cuentas
A pesar de las omisiones y cuestionamientos, los altos funcionarios de la Fiscalía han sido premiados:
- Gertz Manero presuntamente recibiría un nombramiento diplomático.
- Sara Irene Herrerías, exfiscal de Derechos Humanos, fue nombrada ministra de la Suprema Corte.
Para activistas, esto evidencia que en México “los silencios cómplices se premian” y las responsabilidades se diluyen.
Senado convoca a una selección exprés para nuevo fiscal
La convocatoria emitida por el Senado para elegir a la nueva persona titular de la FGR ha sido duramente criticada:
- Se otorgaron solo tres días para que las personas interesadas presentaran sus documentos.
- Se designó como encargada de despacho a la exconsejera jurídica de la presidenta Claudia Sheinbaum, considerada persona cercana al gobierno.
Organizaciones cuestionan si este proceso garantiza un verdadero cambio o si se trata de una simulación para mantener el control político de la institución.

Una crisis que afecta a todo el país
La falta de autonomía de la Fiscalía está estrechamente relacionada con:
- El aumento de la violencia.
- La expansión del crimen organizado.
- La falta de investigaciones serias.
- La dependencia del Poder Ejecutivo.
Mientras el gobierno insiste en militarizar la seguridad, especialistas afirman que sin una Fiscalía profesional e independiente no habrá justicia, y la impunidad seguirá profundizando la crisis.
La ciudadanía, clave para recuperar la justicia
Organizaciones llaman a la sociedad a exigir transparencia en la designación del nuevo fiscal y a defender la autonomía de las instituciones.
“La justicia nos pertenece”, señalan activistas, advirtiendo que solo con participación ciudadana será posible recuperar la democracia y reconstruir las instituciones que hoy están debilitadas.
Sigue leyendo: Stranger Things 5 lidera el Top 10 de Netflix México tras su esperado estreno


