Mientras organizaciones denuncian señales de estrés y exigen su reubicación, la Profepa asegura que los ejemplares permanecen bajo atención veterinaria y que México aún no cuenta con un santuario para recibirlos.
El futuro de nueve delfines sigue sin resolverse tras la clausura de un delfinario en Cancún
Han pasado cerca de diez meses desde que un delfinario de Cancún fue clausurado por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), pero nueve delfines continúan viviendo en las mismas instalaciones, sin que exista una fecha pública para su traslado definitivo.
El caso volvió a colocarse en la agenda nacional después de que una investigación publicada por Milenio documentara las condiciones en las que permanecen los ejemplares y reavivara el debate sobre el futuro de los mamíferos marinos en cautiverio en México.
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Mientras organizaciones dedicadas al bienestar animal alertan sobre posibles signos de deterioro físico y conductual derivados del prolongado confinamiento, la Profepa sostiene que los animales reciben alimentación, atención veterinaria especializada y vigilancia permanente, por lo que rechaza que se encuentren abandonados.

Un caso que cambió la legislación
Los nueve delfines permanecen en el antiguo delfinario de Dolphin Discovery, ubicado en Cancún, asegurado por la Profepa desde octubre de 2025 como parte de un procedimiento administrativo derivado de presuntas irregularidades detectadas durante inspecciones.
El caso cobró relevancia nacional debido a la situación de Mincho, uno de los ejemplares de mayor edad, cuyo estado de salud motivó parte del debate que impulsó la reforma conocida como “Ley Mincho”, aprobada este año para eliminar de manera gradual los espectáculos con mamíferos marinos y prohibir su reproducción con fines comerciales.
La reforma representa uno de los cambios más importantes en materia de bienestar animal en México durante los últimos años.
¿Quiénes son los nueve delfines?
De acuerdo con la investigación de Milenio, los ejemplares permanecen en las instalaciones clausuradas y presentan edades que van de los 13 a los 38 años.
Se trata de:
- Squalo (38 años)
- Oceania (36)
- Mincho (36)
- Satu (31)
- Solei (28)
- Solomon (21)
- Diego (19)
- Flex (18)
- Apolo (13)
Varios de ellos son considerados ejemplares geriátricos y algunos presentan enfermedades diagnosticadas desde antes del aseguramiento del inmueble.
El video que volvió a encender las alarmas
La organización internacional Veeleaf difundió recientemente imágenes grabadas durante más de 16 horas en las instalaciones.
En ellas asegura haber documentado largos periodos de inactividad, ausencia de estímulos ambientales y comportamientos que podrían asociarse con estrés en cautiverio, como permanecer inmóviles durante varias horas o morder repetidamente los bordes de concreto de las albercas.
Los activistas consideran que mantener a los animales durante tantos meses en las mismas instalaciones prolonga el deterioro de su bienestar y sostienen que deben ser trasladados cuanto antes a espacios con mejores condiciones.
Sin embargo, estas observaciones corresponden a la interpretación realizada por la organización y no constituyen un diagnóstico veterinario oficial.
La postura de Profepa
La Profepa mantiene una posición distinta.
La dependencia ha informado que los nueve ejemplares permanecen bajo supervisión permanente de médicos veterinarios especializados, reciben alimentación diaria y continúan siendo atendidos por personal capacitado.
La autoridad reconoce que algunos delfines pueden presentar conductas asociadas al estrés debido a su naturaleza altamente social, pero sostiene que actualmente no existe evidencia que justifique un traslado inmediato sin poner en riesgo su salud.
Además, recuerda que la empresa continúa obligada legalmente a proporcionar todos los cuidados necesarios mientras concluye el procedimiento administrativo.
¿Por qué no los trasladan?
Esta es la pregunta que más se repite entre quienes siguen el caso.
La respuesta es compleja.
Especialistas explican que mover mamíferos marinos de edad avanzada requiere protocolos altamente especializados, ya que el traslado puede representar un riesgo importante para animales con enfermedades crónicas o con décadas viviendo bajo cuidado humano.
A ello se suma otro problema: México aún no cuenta con un santuario marino plenamente habilitado para recibir este tipo de ejemplares.
Aunque diversas organizaciones han impulsado la creación de espacios abiertos para albergar a delfines retirados del cautiverio, hasta el momento no existe una instalación pública disponible que permita realizar la reubicación de los nueve animales asegurados en Cancún.
Una discusión que apenas comienza
El caso también abrió un debate ético dentro de la comunidad científica y veterinaria.
Ante el delicado estado de salud de algunos ejemplares, especialistas y autoridades han señalado que, en casos extremos, la eutanasia podría analizarse únicamente cuando exista sufrimiento irreversible y bajo criterios estrictamente médicos.
No obstante, hasta el momento no existe ninguna decisión oficial para aplicar este procedimiento a alguno de los nueve delfines.
La discusión continúa siendo únicamente una posibilidad planteada para casos excepcionales.
Más allá del cautiverio
El caso de estos nueve delfines representa uno de los mayores retos que enfrenta la nueva legislación mexicana sobre mamíferos marinos.
La ley abrió el camino para terminar gradualmente con los espectáculos de cetáceos, pero también dejó sobre la mesa una pregunta que aún no tiene una respuesta definitiva:
¿Qué hacer con los animales que pasaron gran parte de su vida en cautiverio?
Mientras autoridades, científicos, veterinarios y organizaciones buscan una solución que privilegie el bienestar animal, nueve delfines continúan esperando una nueva oportunidad, convertidos en el rostro más visible de una transición que apenas comienza.
Fuente: Milenio/Profepa
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