Cancún.- Por abuso de autoridad, lesiones, privación ilegal de la libertad y robo, fueron denunciados agentes de la Policía Federal que llevaron a cabo un presunto cateo irregular en un domicilio ubicado sobre la avenida Fonatur, el pasado viernes dos de febrero.
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De acuerdo al informe de la dependencia federal, al realizar un recorrido por esta avenida en la Supermanzana 313, lograron ubicar a una mujer que angustiada les pedía ayuda, misma que aseguraba que la estaban privando de su libertad junto a otras mujeres en un domicilio de dos pisos.
Es por ello que los agentes pidieron apoyo e ingresaron al domicilio, que pensaron podría relacionarse con una red de tratas de blancas y así detener a las personas en flagrancia, logrando ubicar a un sujeto en posesión de diversas dosis de droga conocidas como “cristal” y la liberación de seis mujeres.
A una semana de este hecho la versión de las autoridades se vio en duda, pues ante el Ministerio Público del Fuero Común acudieron seis mujeres y un hombre para denunciar a los agentes federales que participaron en el cateo, a quienes señalaron por los delitos antes señalados.
Con sus abogados, las mujeres señalaron que se les estaba acusando sin fundamentos de ejercer la prostitución, cuando ellas estaban en este polo turístico de vacaciones y rentaban un domicilio de la plataforma “Airbnb”, servicio que contrataron de forma comunal, es decir con opción a que personas de otros destinos llegaran para compartir las habitaciones.
Miriam N. y Alejandra N., originarias de Guadalajara, de oficio empleadas, declararon que su arribo a Cancún fue el pasado 26 enero y esperaban pasar 15 días en esta ciudad y así celebrar el cumpleaños de una de ellas, pero al visitar diversos bares y restaurantes conocieron a Armando N., un joven chofer.
Sobre el sábado dos de febrero, aseguraron que por la tarde todo estaba normal y salieron a comer en compañía de Armando y cerca de las siete de la noche regresaron para bañarse y arreglarse, pues acudirían a un bar, sin embargo, al estar preparándose en el cuarto y el baño, escucharon personas que corrían por las escaleras y como si estuvieran tirando cosas.
“Yo estaba en el baño, me iba a meter a bañar y estaba en ropa interior cuando de pronto entró un hombre vestido como policía, quien me empujó, me pegó en la frente y me obligó a meterme a otro cuarto en donde ya estaban las otras cinco chicas, mientras nos gritaban amenazas”, aseguró Miriam N., quien se identificó como trabajadora de una farmacia en Guadalajara.
Aseguró que después de que las tuvieron encerradas en esa habitación por varios minutos, algunos agentes que no portaban uniformes les subieron documentos para firmar y les aseguraron que si no querían parar en la cárcel debían aceptar que eran víctimas de la trata de blancas, además de que la mujer de nombre Martha N., era su “madrota”.
Relataron que los agentes federales las presionaron para que firmaran esa documentación, mientras que veían como los demás policías se repartían las cosas que habían comprado para su familia e incluso celulares y dinero en efectivo.
Miriam N., declaró que se sintió completamente humillada, pues pidió permiso para ir al baño pero en todo momento la acompañó un agente federal del sexo masculino, aun cuando había mujeres custodiando la casa.
Por su parte, Meliza N., de oficio agente inmobiliaria, señaló que ella acudió a Cancún para conocer a una persona que llevaba tratando algunos meses por la aplicación de celular “Tinder” y que incluso aunque no estaba cuando llegaron los agentes, fue sometida al llegar al domicilio a dormir.
La agraviada de nombre Martha N., manifestó que estaba dormida cuando llegaron los oficiales y la señalaron como la responsable de mantener cautivas a estas mujeres, sólo porque en todo momento les pedía una orden de cateo o algún documento que avalara el ingreso de los agentes a la casa.
Coincidieron en aseguraron que permanecieron cautivas por más de cuatro horas hasta que los agentes les gritaron que ya no podían irse pero sólo con lo que tenían en sus manos en ese momento y sus identificaciones, pues todas sus pertenencias ya estaban bajo custodia y con palabras altisonantes les pedían salieran de la casa.
Aín así, aseguraron que después de salirse e ir a comprar agua a una tienda cercana, los agentes las siguieron para sacarles fotos y videos, poniendo en riesgo su integridad física.
Por su parte, el joven detenido acusado por portación de droga, relató que estaba esperando a Miriam y Alejandra al exterior del domicilio cuando de pronto los agentes lo bajaron de su vehículo particular y lo metieron al domicilio para hacerle una revisión, mientras que al exterior otros policías revisaban el automóvil.
“Aunque no me dejaron ver que era lo que hacían en mi carro, de pronto llegó uno de los agentes y me dijo que ‘ya había valido’ (sic), pues habían encontrado la droga llamada ‘cristal’ en mi automóvil e iba a ser remitido ante las autoridades correspondientes, pero esa droga nunca la había visto, ellos me la sembraron”, explicó.
Aseguró que por esa detención y por lo que se filtró en los medios, fue despedido de su trabajo y ahora estaba fichado con antecedentes penales, lo que sin duda repercutirá en su vida diaria.
Junto a sus abogados, cuatro de las mujeres agraviadas y el joven aseguraron que no buscan recuperar lo robado, que es valuado en más de 300 mil pesos, sino que buscarán justicia hasta las últimas instancias, pues los agentes federales no debían actuar de esa forma con ningún ciudadano. Redacción








