Super-Tifón Ragasa azota Taiwán
Las intensas lluvias provocadas por el supertifón Ragasa han causado un desastre natural en el este de Taiwán, resultando en la muerte de al menos 14 personas, 18 heridos y más de 30 desaparecidos. El evento se desencadenó tras el desbordamiento de un lago natural en el condado de Hualien, lo que generó inundaciones significativas en el municipio de Guangfu. La mayoría de las víctimas mortales son personas mayores que vivían en las plantas bajas de sus viviendas, lo que resalta la vulnerabilidad de esta población ante fenómenos de esta magnitud.

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Las autoridades del Centro de Respuesta a Desastres de Hualien informaron que las labores de búsqueda y rescate continúan para localizar a las personas que aún están desaparecidas.
El desastre ocurrió después de que el nivel del lago se elevara drásticamente entre las 14:50 y las 16:30 del martes.
La situación se agravó cuando la presa del arroyo Matai’an cedió, liberando una avalancha de agua, lodo y escombros que arrastró un puente y sumergió varias calles del centro urbano de Guangfu. Las imágenes de la zona muestran a residentes refugiados en techos y vehículos, esperando ser rescatados mientras el agua inundaba sus hogares.


Taiwán y su respuesta a la emergencia
El Comando Central de Operaciones de Emergencia (CEOC) había emitido órdenes de evacuación y limpieza del cauce del arroyo debido al riesgo de desbordamiento, pero el poder del supertifón superó las medidas de prevención.
El condado de Hualien se mantiene como una de las zonas más afectadas. La Administración Meteorológica Central (CWA) en Taipei emitió alertas de “lluvias extremadamente torrenciales”, el nivel más alto de aviso, para las áreas de Hualien y Taitung, lo que subraya la gravedad de la situación meteorológica.
Un portavoz del cuerpo de bomberos confirmó que se sigue trabajando en la localización de los desaparecidos y que los sistemas de monitoreo de las barreras de contención permanecen activos en toda la región. Este enfoque en la vigilancia constante es una medida de precaución para evitar nuevos desastres a medida que el tifón avanza. La situación en Taiwán es un reflejo de la amenaza que los fenómenos naturales extremos representan para las comunidades, especialmente aquellas ubicadas en zonas de riesgo. Las autoridades locales y nacionales están coordinando esfuerzos para brindar ayuda a los afectados y mitigar los daños. La respuesta se enfoca en la evacuación, el rescate y la asistencia humanitaria, con un despliegue de recursos significativo para enfrentar la emergencia.

El impacto del Tifón en países vecinos
El supertifón Ragasa no solo ha afectado a Taiwán. Su trayectoria ha puesto en alerta a gran parte del sureste de China y a Hong Kong. En Hong Kong, el Observatorio local emitió la señal de huracán número 10, que es la máxima alerta. El transporte público fue suspendido y los comercios cerraron por completo como medida de seguridad. El aeropuerto de Hong Kong continuó operando, pero con importantes interrupciones, lo que llevó a la cancelación de al menos 500 vuelos. La población local, de más de 7 millones de personas, se preparó para la tormenta abasteciéndose de productos básicos.
En China continental, las autoridades también tomaron medidas estrictas. Se habilitaron 46 refugios temporales y se pidió a los residentes de zonas bajas que estuvieran atentos a posibles inundaciones. En la ciudad de Shenzhen, se ordenó la evacuación de 400.000 personas, y se suspendieron las clases, el trabajo y el transporte público. Estas mismas medidas se replicaron en otras diez ciudades del sur del país, demostrando la coordinación a gran escala para proteger a la población.

El supertifón, conocido localmente como Nando, tocó tierra por primera vez en Filipinas, donde alcanzó vientos sostenidos superiores a los 267 kilómetros por hora, el equivalente a un huracán de categoría 5. El Consejo Nacional de Gestión y Reducción de Riesgo de Desastres de Filipinas (NDRRMC) lo calificó como la tormenta más fuerte del año en el país. El organismo informó que más de 17,500 personas fueron desplazadas debido a inundaciones y deslizamientos de tierra, y se reportaron daños significativos a la infraestructura y a las viviendas. La magnitud del fenómeno meteorológico es un recordatorio de la vulnerabilidad de las regiones costeras del sudeste asiático a este tipo de eventos extremos. La cooperación entre los países afectados es necesaria para coordinar la respuesta y la asistencia humanitaria.
Fuente: Infobae





