Un nuevo mapa cerebral que podría reescribir el futuro del Párkinson
Una investigación publicada en ‘Nature’ redefine la base de la enfermedad y demuestra que un tratamiento preciso sobre esta red duplica la mejoría de los síntomas.
La lucha contra el párkinson, una enfermedad neurodegenerativa que afecta a más de diez millones de personas en el mundo, podría estar a punto de dar un giro histórico. Una investigación internacional publicada en la prestigiosa revista Nature ha identificado una red cerebral específica cuyo mal funcionamiento parece ser la causa central de la enfermedad. Según información reportada por López-Dóriga, este hallazgo “redefine la base neurológica del párkinson” y sienta las bases para tratamientos mucho más precisos y eficaces que los actuales, que solo alivian síntomas, pero no detienen el avance.
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La red, denominada Red de Acción Somato-Cognitiva (SCAN, por sus siglas en inglés), es responsable de convertir los pensamientos y planes en acciones concretas. El estudio, dirigido por el Laboratorio Changping de China y la Universidad Washington en San Luis, encontró que en pacientes con párkinson, la SCAN presenta una hiperconexión anómala con otras regiones cerebrales profundas, alterando no solo el movimiento, sino también funciones cognitivas y corporales.
El experimento clave: Duplicar la mejora con precisión milimétrica
La gran promesa de este descubrimiento no es solo teórica. Los científicos desarrollaron un sistema para actuar de forma precisa y no invasiva sobre la red SCAN utilizando Estimulación Magnética Transcraneal (EMT), una terapia que envía pulsos magnéticos al cerebro desde un dispositivo externo.
En un ensayo clínico con 36 pacientes, los resultados fueron reveladores:
- El grupo que recibió la EMT dirigida con precisión a la red SCAN mostró una tasa de respuesta del 56% tras dos semanas.
- En contraste, el grupo de control que recibió estimulación en áreas cerebrales cercanas, siguiendo el modelo tradicional, tuvo solo una tasa de respuesta del 22%.
“Los datos sugieren claramente que si se actúa sobre esta red de forma personalizada y precisa se puede tratar la enfermedad con más éxito que antes”, afirmó el investigador principal, Nico U. Dosenbach, a los medios. Lo más esperanzador es su hipótesis: “Cambiar la actividad dentro de SCAN podría ralentizar o revertir la progresión de la enfermedad, no solo tratar los síntomas”.

Un cambio de paradigma: Del “Dónde” al “Qué” se trata
Durante décadas, el párkinson se ha asociado casi exclusivamente a problemas en los ganglios basales, estructuras profundas del cerebro que controlan el movimiento. Este nuevo estudio propone un cambio radical de perspectiva.
“El párkinson es un trastorno de la SCAN”, sentencia Dosenbach. La investigación analizó imágenes cerebrales de 863 personas, incluyendo pacientes con distintos tratamientos (estimulación cerebral profunda, medicamentos) y personas sanas. El común denominador en los enfermos fue la disfunción en esta red amplia que conecta pensamiento y acción, lo que explicaría la diversidad de síntomas que van más allá del temblor, como problemas digestivos, del sueño y cognitivos.
El Futuro: Tratamientos más tempranos, precisos y accesibles
Este descubrimiento abre al menos tres vías de esperanza concretas:
- Precisión: Permite pasar de tratar áreas generales del cerebro a objetivar con exactitud milimétrica el circuito defectuoso.
- Oportunidad: “Con los tratamientos no invasivos podríamos empezar a tratar con neuromodulación mucho antes”, explica Dosenbach, ya que no se requiere la cirugía cerebral riesgosa de la estimulación profunda, reservada para etapas avanzadas.
- Eficacia: La posibilidad de que, al corregir la raíz del problema en la SCAN, se pueda modificar el curso de la enfermedad y no solo enmascarar sus efectos.
El camino no está terminado. Los investigadores advierten que se necesita más estudio para entender cómo los distintos componentes de la SCAN afectan a síntomas específicos. Sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, la comunidad científica tiene ante sí un nuevo y claro mapa cerebral del párkinson. Un mapa que no solo describe el territorio de la enfermedad, sino que señala con una “X” el punto exacto donde futuros tratamientos podrían, finalmente, cambiar la historia de millones de pacientes.
Fuente: López Dóriga
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