Cada 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, jornada diseñada para visibilizar un problema que en México asesina silenciosamente: en 2020, el 14 % de todas las defunciones registradas en el país fueron por diabetes mellitus. Su prevalencia supera el 18 % en adultos, mientras que más de uno de cada cinco mexicanos vive con prediabetes.
Contenido
Medidas que pintan bonito pero no detienen la ola
El gobierno ha anunciado medidas que suenan bien: impuesto a bebidas azucaradas , prohibición parcial de comida chatarra en escuelas, campañas de concientización. Sin embargo, especialistas insisten: dichas acciones son insuficientes y tibias ante el volumen del problema. Por ejemplo, una revisión reciente concluye que la tasa impositiva “es baja para frenar obesidad y diabetes”.

Y aunque se prohibió la venta de comida chatarra en planteles, se reporta que el 98% de escuelas sigue teniendo puestos con productos ultraprocesados en sus alrededores.

Futuro sin freno: obesidad, diabetes y la bomba de tiempo
México no solo vive con la diabetes: convive con ella. Se calcula que más del 30 % de los niños ya tienen sobrepeso u obesidad, lo que multiplica el riesgo de que desarrollen diabetes antes que generaciones anteriores. En este contexto, confiar únicamente en impuestos o en carteles de “come sano” es dejar que la epidemia siga avanzando mientras se celebra una jornada de foto.

Y ahora, ¿qué se necesita de verdad?
La realidad exige políticas más agresivas: regulaciones más amplias para alimentos ultraprocesados, mejor inversión en infraestructura para actividad física, campañas de educación sanitaria constantes, y sobre todo, rendición de cuentas claras sobre dónde se destinan los recursos recaudados por los impuestos a alimentos procesados y bebidas azucaradas.
También te puede interesar: Detienen a “El Compi”, señalado por fosa clandestina de 16 cuerpos en Quintana Roo


