Cada 25 de abril se conmemora el Día Mundial del Paludismo, una fecha impulsada por la World Health Organization para visibilizar una enfermedad que sigue siendo una amenaza global y que, pese a los avances, mantiene alertas sanitarias por factores como el cambio climático, la resistencia a tratamientos y la presión sobre los sistemas de salud.
Este 2026, la jornada se conmemora bajo el lema “Now We Can. Now We Must.”, en un contexto donde el paludismo continúa cobrando vidas. De acuerdo con cifras de la OMS, en 2024 se estimaron 282 millones de casos en el mundo y alrededor de 610 mil muertes, mientras 75 por ciento de los fallecimientos ocurrió en menores de cinco años.

Cifras que mantienen la alerta
Aunque el mayor impacto se concentra en África, la región de las Américas también mantiene vigilancia. Datos de la Pan American Health Organization señalan que en 2024 se reportaron más de 536 mil casos en el continente.
En México, aunque el panorama es distinto al de países de alta transmisión, el monitoreo epidemiológico no ha desaparecido. Registros recientes ubican 266 casos reportados en 2024, mientras el país mantiene su meta de avanzar hacia la eliminación de la transmisión autóctona.
A nivel histórico, la propia OMS estima que desde el año 2000 se han evitado 2.3 mil millones de casos y 14 millones de muertes, lo que refleja avances, pero también los desafíos pendientes.
¿Qué tiene que ver Quintana Roo?
Aunque Quintana Roo no enfrenta actualmente un escenario de transmisión local comparable con zonas endémicas, especialistas advierten que las condiciones tropicales del estado, sumadas a altas temperaturas, humedad, lluvias y presencia de vectores, mantienen vigente la necesidad de vigilancia.
La preocupación se vincula también con padecimientos transmitidos por mosquitos como dengue, zika y chikungunya, que cada temporada de lluvias reactivan alertas sanitarias en la región.
A ello se suma un dato que llamó la atención de especialistas: durante 2025 se reportaron en Quintana Roo dos defunciones asociadas a casos importados de paludismo por Plasmodium falciparum, un hecho que reforzó la importancia de mantener detección oportuna y prevención.
Cambio climático y mosquitos, un riesgo creciente
La comunidad científica ha advertido que el cambio climático puede favorecer condiciones para la expansión de enfermedades transmitidas por vectores, al modificar patrones de lluvia, humedad y temperatura.
En ese contexto, el Día Mundial del Paludismo abre una discusión que va más allá de una efeméride: cómo prepararse frente a riesgos sanitarios emergentes en territorios vulnerables como el Caribe mexicano.
Prevención, la barrera más importante
Especialistas insisten en que la prevención sigue siendo la principal herramienta: evitar agua estancada, fortalecer acciones de descacharrización, protegerse de picaduras y mantener vigilancia epidemiológica.
Porque en Quintana Roo, donde el calor y los mosquitos forman parte del paisaje cotidiano, la pregunta no es si el riesgo existe, sino qué tan preparados estamos para enfrentarlo.
Fuentes: World Health Organization / Pan American Health Organization
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