En el Día Internacional de la Lucha contra las Drogas, la ONU, la ENCODAT y autoridades de salud advierten sobre el aumento de sustancias sintéticas, el inicio del consumo a edades tempranas y la importancia de fortalecer la prevención en Quintana Roo.
Drogas en Quintana Roo: 3 datos que alertan sobre el consumo entre jóvenes
Las drogas ya no son las mismas que hace una década. Hoy son más potentes, más fáciles de conseguir y, en muchos casos, mucho más difíciles de detectar. El problema ya no preocupa únicamente por el tráfico internacional, sino por el impacto que tiene en adolescentes y jóvenes, una realidad que también alcanza a Quintana Roo.
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En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) advirtió en su Informe Mundial sobre Drogas 2026 que los mercados ilegales atraviesan una transformación acelerada impulsada por la tecnología, la aparición de nuevas sustancias sintéticas y cambios en las rutas del narcotráfico.

La cocaína y las drogas sintéticas marcan una nueva etapa
El informe señala que la producción mundial de cocaína alcanzó aproximadamente 4 mil 100 toneladas métricas en 2024, una cifra cuatro veces superior a la registrada hace una década.
Al mismo tiempo, organismos internacionales alertan sobre el crecimiento de drogas sintéticas como la metanfetamina y los opioides, entre ellos el fentanilo y los nitazenos, sustancias cuya potencia incrementa significativamente el riesgo de sobredosis y dificulta su detección.
La UNODC también advierte que la reducción de la producción de heroína en Afganistán ha provocado cambios en el mercado internacional, favoreciendo la expansión de opioides sintéticos que representan nuevos desafíos para los sistemas de salud y seguridad.
El consumo comienza desde edades tempranas
En México, la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT 2025) muestra que el consumo continúa siendo un reto entre la población adolescente.
De acuerdo con la información analizada por la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), 4.7 por ciento de los adolescentes de entre 12 y 17 años ha consumido alguna droga al menos una vez en su vida, mientras que 4.1 por ciento reportó consumo de drogas ilegales.
Uno de los datos que más preocupa a especialistas es la edad promedio de inicio: 14.2 años, una etapa en la que el cerebro continúa en desarrollo y resulta más vulnerable a los efectos de las sustancias psicoactivas.

Quintana Roo también enfrenta el desafío
El panorama estatal refleja una realidad que obliga a fortalecer las estrategias de prevención.
Información de los Servicios Estatales de Salud de Quintana Roo indica que 17.2 por ciento de estudiantes de secundaria y bachillerato reportó haber consumido alguna droga.
Además, el estudio revela que 11.7 por ciento inició el consumo a los 10 años o antes, mientras que 23.3 por ciento comenzó entre los 11 y 12 años, cifras que evidencian la importancia de intervenir desde edades tempranas.
Actualmente, Quintana Roo cuenta con servicios especializados en salud mental y adicciones, además de campañas preventivas dirigidas principalmente a adolescentes, entre ellas “Elige bien, no rompas tu vida”, así como programas informativos sobre los riesgos del fentanilo y otras sustancias.
La prevención sigue siendo la mejor herramienta
Especialistas en salud pública coinciden en que el combate a las adicciones no depende únicamente de las acciones de seguridad, sino también del trabajo conjunto entre familias, escuelas, instituciones de salud y autoridades.
La detección oportuna, el acceso a información confiable y el fortalecimiento de la salud mental representan factores fundamentales para disminuir el riesgo de consumo entre niñas, niños y adolescentes.
La ONU recuerda que el objetivo de esta conmemoración no es únicamente combatir el narcotráfico, sino impulsar políticas de prevención, tratamiento, rehabilitación y reinserción social que permitan reducir el impacto del consumo de drogas en las comunidades.
En un escenario donde las drogas cambian con rapidez y el consumo comienza a edades cada vez más tempranas, especialistas coinciden en que la prevención, el diálogo familiar y el acceso oportuno a información confiable siguen siendo las mejores herramientas para proteger a niñas, niños y adolescentes.
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