El crecimiento exponencial de la extrema derecha es un fenómeno global que comenzó en 2015 y 2016. A nivel global esa derecha radicalizada, muy cerca del fascismo, se manifestó con el surgimiento de nuevas fuerzas, como Vox.
La ultraderecha es la tendencia en Europa. En Italia, una coalición de derecha con el partido ultra Fratelli d’Italia y su líder, Giorgia Meloni, como protagonistas, convirtió a Italia en el primer país de Europa occidental gobernado por la extrema derecha. Países como Polonia, Hungría o Eslovenia los partidos ultraderecha forman parte del Gobierno.
También la ultraderecha se consolidó este año con triunfos en Europa e Israel y tuvo un importante auge en las Américas, una tendencia que los expertos atribuyen a la profundización de la crisis de la democracia liberal y al aumento de las desigualdades socioeconómicas y la incertidumbre en un mundo cambiante.
Como siempre, nos interesa ahondar sobre las causas de este fenómeno tan peligroso para las mayorías de la población mundial.
El historiador y analista político italiano Steven Fort afirma que, lo que supieron hacer es ofrecer respuestas sencillas a problemas complejos y encontrar un importante o nada desdeñable apoyo popular.
Las causas sobre este avance electoral generan debate entre los expertos y, pueden explicarse con una serie de elementos económicos, culturales, políticos y sociales.
Por otro lado, no de vemos olvidar que, la centroizquierda avaló todas las reformas del neoliberalismo, cedió la discusión política, mientras la distribución de la riqueza dejó de ser prioridad y, eso las mayorías lo sufren, explicó a Télam la politóloga Valeria Brusco.
Evidentemente las emociones juegan un papel relevante. Donde crece la derecha extrema, hay sentimientos de bronca, hartazgo, frustración, ira.
En el fondo la derecha es xenófoba, racista, la abrumadora mayoría es anti-derechos de las mujeres y diversidades, anti-estado, anticultura nacional y, especialmente tiránica y represiva. Atrae el voto inventado supuestas soluciones sencillas para una crisis económica que es ya insoportable.
Quizás lo más dañino de este auge de la ultraderecha sea la imposición de valores como el individualismo, la búsqueda del “éxito” mediante el dinero y el consumo, la competenciasalvaje y, el uso indiscriminado de la tecnología.
Considero insuficiente la hipótesis que interpreta a la ultraderecha en función de lo que no se le ofreció al pueblo desde los gobiernos progresistas o nacionales y populares.
La criminalización de la política, el “lawfare”, donde los tribunales penales federales tienen una gran importancia en el descredito de los partidos políticos. En toda América Latina encontramos ejemplos de verdaderos golpes de estado del poder judicial en contra de gobiernos populares, incluso la proscripción de lideres populares.
Igualmente, los medios de comunicación tradicionales tienen mucho que ver con el auge de la derecha, que dan gran espacio a los candidatos de derechas y, critican seriamente, incluso mediante mentiras, a los del campo popular.
En América Latina, el caso argentino es un buen ejemplo de lo que estamos analizando, los resultados de las primarias en las que participaron candidatos relacionados a la dictadura cívico militar y, otros que son parte hace décadas de la vida democrática, el triunfo de Melei, un personaje filo fascista,al que votaron los sectores más pobres de la población, y del que muchos afirman que no pasaría un examen psiquiátrico.
Este gran peligro para las mayorías de la población debe ser enfrentado por las fuerzas del campo popular asumiendo sus dificultades y sus desaciertos para poder empatizar con el sufrimiento de gran parte del pueblo.
La esperanza es recuperar la política tradicional, con sus luces y sus sombras, porque, en este caso, está bastante claro que es mejor malo conocido que malo por conocer.
Las fuerzas del campo popular deben asumir sus dificultades y sus desaciertos para poder empatizar con el sufrimiento de gran parte del pueblo.
Ante esta nueva etapa política, el campo popular necesita estar más organizado y unido que nunca. Con un programa económico y social que construya un horizonte claro y contundente para las grandes mayorías populares. Y tiene que estar dispuesta a construir alianzas muy amplias para defender la vida, la paz y los derechos fundamentales del pueblo.
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