Las flores comestibles no solo son utilizadas como decoración, también aportan un gran sabor y olor, tanto a los platillos como a las bebidas.
Cualquier flor lleva a otro nivel la receta en que se incluya.
Hay indicios de que las bebidas con flores comestibles existen desde la época de Roma Clásica. En aquel tiempo, se solía agregar lo mismo en preparaciones con o sin alcohol.
La utilización de este tipo de ingredientes no es nueva. Lo que sí, es el renovado ímpetu de la tendencia.
Una planta puede aprovecharse completa para preparar cócteles, bebidas y platillos. No obstante, en el caso de las flores hay tres métodos básicos para incorporarlas a una creación.
1. Infusión
Se logra sometiendo a las flores a un proceso de hervido en líquido, así como un posterior tiempo de reposo. Cuando se trata de coctelería, lo mejor es usar flores deshidratadas. Algunas de las que mejor funcionan para este fin son la jamaica, manzanilla o jazmín. Van perfecto con ginebras, vinos espumosos o mezcal.
Procura que las temperaturas de hervido no sean demasiado altas, para que el aroma y sabor de la flor se mantengan lo más intactos posibles.

2. Decoración
Es la forma más clásica de usarlas. No solo porque visualmente embellecen la bebida, sino también porque el olor y perfil final en boca pueden modificarse con su uso. En este caso, las flores comestibles brindan una nueva experiencia, más allá de la sola bebida.
Te recomendamos las violetas, orquídeas, lavanda o pétalos de rosa.

3. Maceración y jarabes
La primera consiste en la extracción de propiedades de las flores, a lo largo del tiempo, dentro de licor. Los jarabes, a su vez, consisten en poner partes iguales de agua y azúcar en un medio caliente, a lo que se deben agregar flores frescas y sin tallo. Prueba con jamaica, pensamientos y violetas.
Según el blog de Diageo Bar Academy, un caso excepcional del uso de flores en la coctelería es el de Mike Di Tota, de The Bonnie Bar, en Nueva York. Éste bartender se dedicaba a hacer bebidas de noche, y por la mañana estudiaba sus propiedades en la Escuela de Horticultura Profesional del Jardín Botánico de la misma ciudad.
“Por la noche, aprendía acerca de gins artesanales y whiskys. De día, estudiaba un jardín de 250 acres, convirtiéndome en un experto en las 1000 plantas que tenía que conocer antes de la graduación”, asegura Di Tota.
Ahora que sabes más de cómo se complementan el mundo de las flores y el del bartending, ¿te animas a hacer bebidas y platillos con flores comestibles?
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