El gobierno quiere menos efectivo, pero no lo prohíbe: así funciona la Ley de Economía Digital
La presidenta Claudia Sheinbaum y la Agencia de Transformación Digital presentaron la Ley de Economía Digital, una iniciativa enviada al Congreso para acelerar los pagos electrónicos y la bancarización en México. El objetivo declarado es reducir, no eliminar, el uso de dinero en efectivo.
“Por razones fiscales, de seguridad, disminución de delitos, estamos iniciando con gasolineras, ir reduciendo el pago en efectivo en gasolineras”, declaró la presidenta durante la presentación.
La propuesta aprovecha la infraestructura que ya existe: el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) y el Cobro Digital (CoDi), ambos desarrollados por el Banco de México. Las autoridades insisten en que la ley no prohíbe el efectivo. Lo que busca es simplificar las transacciones digitales desde el celular.

Dónde empieza y qué se espera
La estrategia contempla una adopción gradual. Los sectores prioritarios para reducir el pago en efectivo son gasolineras y cobro de peajes en carreteras.
El punto de partida es claro: actualmente, el 85% de las operaciones menores a 500 pesos se realizan en efectivo. La meta oficial es alcanzar un 50% de pagos digitales en el primer año.
Para los comercios y PYMES, la propuesta permite cobrar mediante códigos QR estáticos o dinámicos generados desde teléfonos celulares, sin pagar comisiones y recibiendo transferencias al instante. También se contempla la bancarización remota: creación de cuentas bancarias de nivel básico para pequeños negocios mediante identificación digital, lo que facilitaría el acceso a créditos.

Los plazos
Las instituciones financieras tienen como límite diciembre para implementar estas medidas. El cobro masivo con CoDi se prevé para la primera quincena de noviembre.
Digitalización gubernamental y trazabilidad
La iniciativa obliga a las instituciones gubernamentales de todos los niveles a aceptar cobros electrónicos para trámites y servicios. De acuerdo con las autoridades, esta medida aumentará la trazabilidad del dinero, reducirá posibles actos de corrupción y acelerará los procesos administrativos.
Lo que representa un cambio doble: por un lado, más transparencia en el flujo del dinero público; por el otro, más obligaciones digitales para ciudadanos y negocios que hoy operan en efectivo.

Lo que sigue abierto
La Ley de Economía Digital plantea metas concretas, pero deja preguntas sin responder: qué pasa con quienes no tienen smartphone o acceso a internet, cómo se protege la privacidad de las transacciones y si la reducción del efectivo en gasolineras y peajes se hará obligatoria o solo incentivada.
El gobierno dice que el efectivo no desaparece. La conversación pendiente es qué tan rápido se puede digitalizar un país donde la mayoría de las compras pequeñas todavía se pagan en billetes.
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