CIUDAD DE MÉXICO. — El imponente delantero de la Selección de Noruega, Erling Haaland, sorprendió a propios y extraños al confesar que el cálido e inesperado cobijo que recibió por parte de la afición mexicana durante la pasada Copa del Mundo 2026 se convirtió en una de las experiencias más gratas y memorables de su carrera en la justa mundialista.
Sin embargo, el atacante del Manchester City reveló que el vínculo con la cultura azteca va mucho más allá de la pasión que se desborda en las tribunas de los estadios, encontrando un insólito punto de encuentro en sus pasiones personales más alejadas de los reflectores del fútbol de élite.

De las canchas de fútbol a la vida en el campo
Haaland, conocido en el ámbito internacional por su disciplina y demoledor instinto goleador, explicó que una de sus mayores pasiones fuera del terreno de juego es pasar tiempo en la naturaleza, dedicándose activamente a tareas de agricultura y ganadería en su natal Noruega durante sus periodos de descanso.
- Identidad con el México rural: El delantero detalló que este estilo de vida y el profundo respeto por la tierra le hicieron sentir una afinidad inmediata con las tradiciones del campo mexicano y el día a día de sus comunidades rurales.
- Una afición compartida: “Disfruto mucho el trabajo de campo. Encontrar esa misma conexión y respeto por la ganadería y la agricultura en la cultura mexicana fue algo hermoso”, compartió el jugador.

Un recuerdo imborrable de la Copa del Mundo
El agradecimiento de miles de fanáticos mexicanos, quienes adoptaron al noruego como uno de los consentidos del torneo a pesar de no vestir la camiseta tricolor, dejó una huella profunda en el futbolista.
Con estas declaraciones, el “Androide” cierra su participación mundialista dejando en claro que la inesperada y entrañable conexión con la cultura mexicana, unida por el amor a la tierra y la hospitalidad de su gente, será un recuerdo de oro que atesorará para siempre fuera de las canchas.
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