CANCÚN, Q. ROO. — Hay amores que duran una vida. El de Lore duró 16 años y 7 meses. Tyson, su perro, estuvo a su lado desde el primer día de escuela, en las tareas hasta tarde, en las desveladas y en los días felices. También en los días en que todo se caía. La semana pasada, Tyson murió. Hoy, en el marco del Día de Muertos, Lore lo recuerda en una carta que publicó en redes sociales y que refleja un fenómeno cada vez más visible en México: el duelo por mascotas.
“No me enseñaste a vivir una vida sin ti. Y creo que ese fue el último aprendizaje que me dejaste. Uno que todavía no sé cómo aprender. No sé si algún día voy a poder acostumbrarme a un mundo donde ya no estés corriendo a recibirme o acostándote a mi lado cuando más te necesite”, escribió Lore en su despedida.

La fecha no es casual. En el marco del Día de Muertos, muchas familias mexicanas incluyen en sus altares las fotografías de sus perros y gatos fallecidos. Algunos les ponen su juguete favorito, su plato de comida o una vela. Es una forma de recordar que también fueron parte de la familia.
La lección de Luisa: “No la dejes sola, es familia”
A unos kilómetros de la casa de Lore, en la zona norte de Cancún, Karla prepara su propia ofrenda. En su altar hay una fotografía de una schnauzer de pelaje grisáceo, un plato de comida y una pequeña cobija. Se llamaba Kuki. Karla la tuvo desde que era soltera. La perrita la acompañó en cada etapa de su vida: la vio casarse, la vio tener a sus dos hijas, la vio crecer como madre. 19 años de compañía ininterrumpida.
Cuando el veterinario le preguntó la edad, se sorprendió. “Veinte años para una schnauzer es mucho. Es una perrita que tuvo una vida larga y feliz”, le dijo. Pero el tiempo empezó a cobrar factura. La que antes era alegre y jovial, que corría por el patio y movía la cola cada vez que alguien llegaba, poco a poco empezó a apagarse. Ya no veía bien. Apenas podía respirar. “Literal, se estaba apagando”, recuerda Karla.
La decisión de dormirla fue la más difícil de su vida. Pero lo que ocurrió después la marcó para siempre. Luisa, su hija de 6 años, al enterarse de que era hora de despedirse, quiso acompañar a su mamá al veterinario.
“Mi hija me dio una gran lección. Me dijo que no la dejaría sola en este momento porque eran familia y ella la vio crecer. Así que regresaron al veterinario a que la durmiera. No quería que se fuera sin nosotros”, relata Karla.
Hoy, cuatro años después de que Kuki partió, Karla y Luisa siguen recordándola con amor. Cada Día de Muertos preparan su altar. Le ponen su plato favorito, una vela blanca y su cobija. “Luisa ya tiene 13 años y todavía se acuerda de ella. Me dice: ‘Mamá, ¿te acuerdas cuando Nena se dormía en mis pies?’ Y yo le digo que sí, que cómo no voy a acordarme”, cuenta Karla.

“El duelo por una mascota no se mide en años. Se mide en los momentos que compartiste con ella. Nena estuvo conmigo en mis desvelos, en mis embarazos, en los primeros pasos de mis hijas. Fue testigo de mi vida. Por eso, cuando se fue, sentí que se iba un pedazo de mi historia”, reflexiona Karla.
La dimensión del duelo: “Puede ser tan intenso como el humano”
La pérdida de un animal de compañía puede desatar un dolor profundo, a menudo incomprendido. De acuerdo con especialistas en psicología y tanatología de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, el duelo por mascotas es un proceso real que requiere acompañamiento.
“La sociedad tiende a minimizar el dolor por la pérdida de un perro o un gato. Se escuchan frases como ‘solo era un animal’ o ‘ya tendrás otro’. Pero para quien compartió años con él, es una pérdida significativa. El duelo puede ser tan intenso como el de un ser humano, porque el vínculo es de amor incondicional y no está mediado por el lenguaje”, señalan los expertos universitarios.
En México, 7 de cada 10 hogares tienen al menos una mascota, de acuerdo con datos del INEGI. La esperanza de vida de un perro es de entre 10 y 15 años, y la de un gato de entre 12 y 18, lo que significa que la mayoría de los dueños vivirá el duelo por su compañero en algún momento.
Los altares para mascotas: una tradición que crece
En los últimos años, la tradición de incluir a las mascotas en los altares del Día de Muertos ha ido en aumento. La Asociación Mexicana de Médicos Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies (AMMVEPE) reporta que cada vez son más los dueños que buscan apoyo para despedir a su animal de compañía, y que las ceremonias de despedida son cada vez más comunes.
“En el Día de Muertos recordamos a nuestros difuntos, y nuestros perros y gatos también son familia. Poner su foto en el altar nos ayuda a procesar el duelo y a mantener viva su memoria”, señala la organización veterinaria.
Para Lore, Tyson sigue vivo en cada recuerdo de su infancia y adolescencia. Para Karla y Luisa, Kuki sigue presente en el altar, con su cobija y su plato de comida. Ambas coinciden en algo: sus mascotas no eran solo animales. Eran familia.
“Mientras tanto, no me dejes tan sola. Ven a verme cuando puedas, aunque sea en sueños. Quédate cerquita de mí, como siempre lo hiciste”, escribió Lore. Karla, por su parte, le pide a Nena algo similar: “Que siga cuidando a mis hijas desde donde esté. Que sepa que aquí la recordamos todos los días, no solo en Día de Muertos”



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