Ciudad de Mexico.— México está pagando las consecuencias de haber abandonado la promoción turística internacional durante los últimos ocho años, advirtieron integrantes del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano, quienes señalaron que la falta de una estrategia nacional para posicionar al país, atender las crisis de imagen y competir con otros destinos se suma hoy a los problemas de conectividad aérea, inseguridad y encarecimiento de los viajes.
Durante una conferencia de prensa, David Ortiz Mena, Rodrigo de la Peña, Miguel Ángel Fung, Marisa Setién, Toni Chaves y otros representantes del sector fijaron su postura frente al incremento del Derecho de No Residente (DNR) contemplado en el Paquete Económico Federal 2027.
Aunque reconocieron como un avance que la propuesta de aumento se haya reducido de 35.8 a 17.8 por ciento en comisiones de la Cámara de Diputados, insistieron en que su posición es que el incremento sea de cero, al considerar que encarecer la llegada de visitantes internacionales sin fortalecer la promoción turística puede terminar afectando la demanda y la propia recaudación.
La advertencia central de los hoteleros va más allá de un impuesto: sostienen que México está resintiendo la decisión de eliminar el Consejo de Promoción Turística de México y dejar de contar con una estrategia institucional de promoción internacional sostenida, mientras otros países continúan invirtiendo para atraer visitantes.
“México abandonó los esfuerzos de promoción institucional hace ya más de seis años y hoy estamos viviendo las consecuencias de esas decisiones”, señaló David Ortiz Mena, de acuerdo con el resumen de la conferencia.
Ocho años sin promoción: la factura para el turismo mexicano
Los empresarios sostuvieron que la promoción turística no es un gasto prescindible, sino una inversión indispensable para mantener la presencia de México en los mercados internacionales, atraer nuevos visitantes y conservar su participación frente a competidores que destinan presupuestos específicos a posicionar sus destinos.
Como ejemplos mencionaron a Turquía, República Dominicana, Dubái y Colombia, países que, de acuerdo con los participantes, han mantenido esfuerzos de promoción y han registrado resultados favorables en sus estrategias turísticas.
El Consejo recordó que en 2018 se etiquetaron poco más de 5 mil millones de pesos para promoción turística, monto que, actualizado, equivaldría aproximadamente a entre 7 mil 900 y 8 mil millones de pesos.
A juicio del sector, la ausencia de una política nacional de promoción limita la capacidad de México para responder a los cambios en las preferencias de los viajeros, recuperar mercados y enfrentar campañas o narrativas negativas que afectan la percepción internacional de sus destinos.
Miguel Ángel Fung planteó el desafío de aumentar la llegada de turistas internacionales como parte de la aspiración de posicionar a México entre los principales destinos del mundo.
“De cuarenta y cinco millones tendríamos que subir a sesenta millones de turistas […] ¿cómo lo vamos a hacer si no tenemos una cantidad para promover?”, cuestionó.
Los representantes empresariales señalaron que alcanzar una meta de esa magnitud exige presupuesto, planeación de largo plazo, coordinación entre autoridades y participación de la iniciativa privada. No basta, dijeron, con aumentar los cobros a los viajeros si no se invierte en generar nuevas llegadas.
Inseguridad y sargazo: una crisis de imagen sin respuesta nacional
Otro de los señalamientos centrales fue la falta de una estrategia nacional de comunicación para enfrentar las crisis que afectan la imagen de México en el extranjero, particularmente en el mercado estadounidense, uno de los más relevantes para Quintana Roo.
Los hoteleros advirtieron que las narrativas sobre la inseguridad en México y los problemas ambientales, incluido el sargazo en el Caribe mexicano, influyen en la percepción de los potenciales visitantes. A su juicio, el país carece de una respuesta institucional coordinada que permita comunicar información verificable, atender las preocupaciones de los viajeros y defender la reputación de sus destinos.
El sector consideró que esta situación se agrava al no contar con campañas permanentes de promoción que permitan mantener a México en la consideración de los turistas internacionales y contrarrestar las percepciones negativas.
A ello se suman otros factores que encarecen los viajes o dificultan la llegada de visitantes, como el precio de la turbosina, los mayores costos de la aviación, los ajustes en las rutas y la reducción de la conectividad aérea.
Los representantes del sector mencionaron también la necesidad de aprovechar oportunidades internacionales, como el Mundial de Futbol, para diversificar mercados y atraer viajeros de países que todavía tienen margen de crecimiento para México.
La preocupación no se limita a Cancún y la Riviera Maya. Los empresarios advirtieron que la ausencia de promoción institucional afecta al conjunto del país, porque los destinos mexicanos compiten por los mismos mercados internacionales y necesitan estrategias de posicionamiento diferenciadas.
Miguel Ángel Fung resumió esa relación con una frase: “Cuando el Caribe tiene una gripe, nosotros tenemos una pulmonía en el resto del país”.
El DNR: cobrar más no garantiza recaudar más
En el centro de la discusión está el Derecho de No Residente, que pagan los visitantes extranjeros que ingresan a México bajo los supuestos establecidos en la legislación migratoria y fiscal.
La propuesta avalada en comisiones plantea elevar la cuota de 983 pesos en 2026 a mil 158 pesos para 2027, un incremento de 175 pesos, equivalente a 17.8 por ciento. El ajuste redujo prácticamente a la mitad el aumento originalmente propuesto, pero todavía debe completar el proceso legislativo.
Para el Consejo Hotelero del Caribe Mexicano, la reducción no resuelve el problema de fondo. Los empresarios consideran que México ya enfrenta presiones de costos y que el aumento del DNR puede restarle competitividad frente a otros destinos del Caribe.
David Ortiz Mena cuestionó la lógica de elevar el cobro cuando existen señales de debilitamiento en la llegada de visitantes y en la conectividad aérea.
“La pregunta no es cuánto más podemos cobrar, es cuánto más podemos encarecer a México sin perder competitividad”, expresó.
El sector ilustró el efecto acumulado con el ejemplo de una familia de cuatro personas, que pagaría 4 mil 632 pesos por este concepto con la cuota propuesta para 2027, de acuerdo con los cálculos expuestos durante la conferencia.
Además, Marisa Setién reportó que entre enero y agosto de 2026 se registraron 553 mil 904 pasajeros internacionales menos, lo que representaría una disminución estimada de 544 millones 487 mil 632 pesos en la captación del DNR, según los datos presentados por el Consejo.
Para los empresarios, estas cifras muestran el riesgo de adoptar una política centrada en elevar las cuotas sin evaluar cómo los precios acumulados del viaje pueden afectar la demanda.
“Creemos un círculo virtuoso, no le subimos el impuesto, pero aumentamos el número de turistas”, planteó Fung.
Cero incremento y recursos para promoción
Los hoteleros sostuvieron que el DNR fue concebido dentro de un esquema vinculado con la promoción turística institucional, pero actualmente la distribución propuesta de los recursos no contempla una partida para ese propósito.
De acuerdo con el dictamen avalado en comisiones, la recaudación se distribuiría de la siguiente manera:
57 por ciento para la Secretaría de la Defensa Nacional.
15 por ciento para el Instituto Nacional de Migración.
28 por ciento para la Tesorería de la Federación.
La Secretaría de Turismo federal ha defendido la actualización de la cuota al argumentar que permitirá fortalecer la infraestructura tecnológica y los servicios migratorios, agilizar los procesos de entrada al país y mejorar la atención a los viajeros.
El Consejo Hotelero, sin desconocer la importancia de las necesidades de financiamiento público, cuestionó que no se contemple una asignación para la promoción turística nacional e internacional.
“Del cien por ciento, absolutamente nada de lo que se está asignando nos ayuda a que a futuro tengamos visitantes”, señaló Ortiz Mena.
Por ello, los empresarios plantearon cuatro solicitudes: reconsiderar el incremento antes de que concluya el proceso legislativo; evaluar el impacto de la medida sobre la demanda, la conectividad aérea y el empleo; destinar una parte del DNR a la promoción institucional con participación de la iniciativa privada, e instalar una mesa de trabajo con las secretarías de Hacienda y Turismo y el Congreso de la Unión.
Los representantes señalaron que han solicitado ese espacio de diálogo, pero que hasta el momento no se ha concretado.
El impacto va más allá de los hoteles
El sector también alertó sobre las consecuencias laborales de la desaceleración turística. Durante la conferencia se reportó una disminución nacional de 13 mil 168 empleos formales en el sector de alojamiento, equivalente a 2.9 por ciento, mientras que Quintana Roo registró una caída de 3.2 por ciento en agosto de 2026 respecto al mismo mes de 2025.
Los empresarios recordaron que los beneficios del turismo se extienden mucho más allá de los centros de hospedaje. De acuerdo con las cifras expuestas por el Consejo, alrededor de 80 por ciento del gasto turístico llega a actividades como gastronomía, transporte, comercio y otros servicios, mientras que 20 por ciento permanece directamente en los hoteles.
También destacaron que las microempresas representan 92.9 por ciento de las empresas turísticas, por lo que una disminución en la llegada de visitantes puede repercutir en pequeños negocios, prestadores de servicios, trabajadores y comunidades enteras.
Rodrigo de la Peña comparó la promoción con el combustible que permite atraer visitantes: “Si no alimentamos la promoción, que es la gasolina para que vengan más turistas, nos estamos dando un balazo en el pie”.
Recuperar la promoción, una decisión estratégica
El Consejo Hotelero del Caribe Mexicano insistió en que México necesita recuperar una política de Estado para la promoción turística, con recursos etiquetados, un organismo profesional y una coordinación permanente entre las autoridades responsables de migración, aduanas, seguridad y turismo.
Los empresarios también señalaron que la promoción debe acompañarse de inversión en infraestructura y de acciones para proteger la riqueza natural y cultural del país, elementos esenciales para sostener la competitividad de los destinos.
La postura del sector es que el debate sobre el DNR no debe reducirse a la diferencia entre un aumento de 35.8 y otro de 17.8 por ciento. El fondo de la discusión es cómo asegurar que México mantenga su capacidad de atraer turistas, generar empleos y competir internacionalmente.
Aunque el Caribe mexicano continúa siendo un destino atractivo, los hoteleros advierten que esa fortaleza no debe darse por sentada. La conectividad, la seguridad, el manejo del sargazo, los costos del viaje y la reputación internacional requieren acciones coordinadas y sostenidas.
La advertencia es clara: México está pagando hoy el costo de haber dejado de promoverse ante el mundo durante los últimos ocho años. Para el sector, revertir esa tendencia exige dejar de considerar la promoción como un gasto secundario y reconocerla como una inversión estratégica para el futuro de la industria turística y de millones de personas que dependen de ella.



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