Wilma, el huracán que marcó la historia de Cancún
Cancún, Quintana Roo, 21 de octubre de 2005.
Esa noche el cielo se tornó gris, el viento cambió de tono y los noticieros confirmaban lo que muchos temían: el huracán Wilma, de categoría 5, se aproximaba con vientos de hasta 295 kilómetros por hora. Sin embargo, nadie imaginaba la magnitud del impacto que dejaría sobre Cancún y la Riviera Maya.

A diferencia de otros fenómenos, Wilma no solo tocó tierra y se alejó. Se mantuvo estacionado sobre la región por más de 60 horas, provocando una de las tormentas más intensas y prolongadas registradas en el Caribe mexicano.
El ojo del huracán sobre la ciudad
Durante las primeras horas, los fuertes vientos y la lluvia azotaron sin descanso. Cuando el ojo del huracán se posó sobre Cancún, muchos pensaron que la calma había llegado. El cielo se aclaró por momentos y el aire se volvió tibio, pero la tranquilidad duró poco.
El segundo embate fue aún más devastador. Las ráfagas arrancaban techos y ventanas, las olas superaban los niveles habituales y el mar avanzaba hasta los edificios. En hoteles, viviendas y refugios, las personas se resguardaban como podían, a la espera de que la tormenta terminara.

Incomunicación y resistencia
En 2005 no existían las redes sociales ni los servicios de mensajería instantánea. Las líneas telefónicas colapsaron y la señal de radio se perdió en muchas zonas. Cancún quedó incomunicado durante días.
Habitantes y turistas se refugiaron en baños o habitaciones interiores, protegidos con colchones o muebles. La única compañía era el sonido del viento y la incertidumbre por lo que ocurría afuera.
El renacer tras la tormenta
Cuando finalmente el huracán se disipó, la ciudad quedó gravemente afectada: hoteles destruidos, calles inundadas y miles de personas damnificadas. No obstante, la respuesta social fue inmediata.

Vecinos, empresarios, autoridades y visitantes se unieron para limpiar, reconstruir y levantar nuevamente la ciudad. En pocas semanas, Cancún volvió a recibir turistas y recuperó su imagen de paraíso caribeño.
A 20 años del huracán Wilma
Hoy, a dos décadas de aquel 21 de octubre de 2005, Wilma sigue siendo recordado como uno de los huracanes más destructivos que ha impactado México. Su paso dejó una huella imborrable, pero también una lección de fortaleza, unión y resiliencia para todos los cancunenses.
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