MÉRIDA, YUCATÁN — La difusión de videos en redes sociales que muestran la realización de fiestas de música electrónica dentro de cenotes en el estado de Yucatán ha desatado una fuerte polémica y el rechazo de la ciudadanía, defensores del patrimonio y especialistas ambientales, quienes alertan sobre las graves consecuencias de convertir estos delicados espacios en escenarios nocturnos de entretenimiento.
Las imágenes, que registran a decenas de personas bailando en el interior de las cavernas entre bocinas de alta potencia, sistemas de iluminación artificial y equipos de DJ, reavivaron el debate sobre la falta de regulación y supervisión en el uso de los recursos naturales y culturales de la Península de Yucatán.

Riesgos para la fauna y la reserva de agua subterránea
Especialistas del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) advirtieron sobre la fragilidad de estos ecosistemas cavernarios y los impactos directos que generan este tipo de eventos:
- Alteración de especies endémicas: Las emisiones de ruido con música amplificada y la luz artificial intensa provocan estrés y desorientación en murciélagos, peces ciegos y otras especies acuáticas y subfrágiles adaptadas a la oscuridad absoluta.
- Vulnerabilidad del acuífero: La acumulación de residuos sólidos, el derrame accidental de bebidas y el uso de productos químicos representan una amenaza directa para la calidad del agua de los cenotes, los cuales forman parte de la red de ríos subterráneos que abastece a toda la región.

Disculpas de los organizadores y vacío sobre los permisos
Tras la ola de críticas, los presuntos organizadores de las fiestas emitieron disculpas públicas y se comprometieron a no realizar más eventos con equipo de sonido amplificado en cenotes ni en áreas naturales protegidas.
Pese a este pronunciamiento, ambientalistas y habitantes locales señalaron que el compromiso privado no resuelve los cuestionamientos de fondo respecto a la responsabilidad administrativa. Hasta el momento, las autoridades ambientales y municipales no han aclarado si los organizadores contaban con los permisos de impacto ambiental o de uso de suelo correspondientes, ni quién otorgó las facilidades para introducir la infraestructura eléctrica y de sonido en el patrimonio natural maya.
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