Aunque el IMSS reportó un máximo histórico de puestos afiliados para un mes de junio, 33.1 millones de personas trabajan en condiciones informales y casi cuatro de cada 10 ocupados enfrentan jornadas o ingresos críticos.
Informalidad laboral alcanza a 33.1 millones de trabajadores en México durante 2026
México cerró junio de 2026 con una aparente contradicción en su mercado laboral: mientras el empleo registrado ante el Instituto Mexicano del Seguro Social alcanzó su cifra más alta para un mes de junio, más de la mitad de la población ocupada continuó trabajando en la informalidad, sin acceso pleno a seguridad social, estabilidad contractual o prestaciones laborales.
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La tasa de informalidad laboral llegó a 55% de la población ocupada, equivalente a 33.1 millones de personas, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Un año antes, el indicador se ubicaba en 54.8%, por lo que el problema no solamente persiste, sino que mostró un ligero avance.
El deterioro laboral fue destacado este miércoles en la primera plana de Diario Imagen, que retomó una advertencia del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado sobre el avance de la informalidad, la pérdida de empleos con mejores condiciones y la concentración de trabajadores en los niveles salariales más bajos.
¿Qué significa trabajar en la informalidad?
La informalidad no se limita a vendedores ambulantes o pequeños negocios sin registro. El INEGI incluye también a personas que trabajan por cuenta propia en actividades de subsistencia y a empleados de empresas formalmente establecidas cuyo patrón no reconoce la relación laboral o no les proporciona seguridad social.
En esta condición pueden encontrarse repartidores, trabajadores del hogar, jornaleros, comerciantes, prestadores de servicios, empleados sin contrato y personas que reciben un salario, pero no están registradas ante una institución de seguridad social.
De los 33.1 millones de trabajadores informales, alrededor de 17.9 millones laboraban directamente en el sector informal, como micronegocios no registrados. Este grupo representó 29.8% de toda la población ocupada y aumentó 0.9 puntos porcentuales frente a junio de 2025.
Hay más empleo formal, pero no alcanza para todos
El IMSS reportó 22 millones 779 mil 704 puestos de trabajo afiliados al cierre de junio, la cifra más alta registrada para ese mes. Durante la primera mitad del año se crearon 262 mil 628 empleos formales, mientras que en los últimos 12 meses el incremento fue de 454 mil 38 puestos.
Sin embargo, esos avances no han sido suficientes para absorber a una fuerza laboral de mayor tamaño ni para desplazar la informalidad.

En junio, la población económicamente activa alcanzó 61.9 millones de personas, pero la población ocupada disminuyó en 84 mil trabajadores respecto al mismo mes de 2025 y se ubicó en 60.1 millones. Al mismo tiempo, el número de personas desempleadas aumentó en 132 mil, hasta llegar a 1.8 millones.
La tasa de desempleo fue de apenas 2.9%, un nivel que podría parecer favorable. No obstante, una tasa baja no significa necesariamente que existan suficientes empleos de calidad: en México, muchas personas no pueden permanecer desempleadas durante meses y terminan aceptando ocupaciones informales o con bajos ingresos para sostener a sus familias.
Casi cuatro de cada 10 trabajan en condiciones críticas
Otro de los indicadores que muestra el deterioro es la tasa de condiciones críticas de ocupación, que subió de 36.7% en junio de 2025 a 38.5% en junio de 2026.
Esta medición considera a quienes trabajan menos de 35 horas por razones ajenas a su voluntad, a las personas que laboran jornadas completas con ingresos inferiores al salario mínimo y a quienes superan las 48 horas semanales a cambio de hasta dos salarios mínimos.
En términos sencillos, casi cuatro de cada 10 trabajadores enfrentan una combinación desfavorable de sueldo y tiempo de trabajo, incluso cuando tienen una ocupación.
La subocupación, que identifica a quienes necesitan y están disponibles para trabajar más horas, afectó a 3.9 millones de personas, equivalentes a 6.6% de la población ocupada. Aunque esta tasa disminuyó respecto al año anterior, continúa reflejando que millones no obtienen de su empleo el ingreso o las horas que necesitan.
Estados del sur concentran la mayor informalidad
La precariedad laboral también presenta profundas diferencias regionales.
Durante el primer trimestre de 2026, las tasas más altas de informalidad se registraron en:
- Oaxaca: 79.9%
- Guerrero: 76.4%
- Chiapas: 75.3%
En contraste, los niveles más bajos correspondieron a Coahuila, con 34.2%; Chihuahua y Nuevo León, ambos con 34.9%, y Baja California, con 37.6%.
La diferencia muestra que en algunos estados casi ocho de cada 10 personas ocupadas dependen de trabajos sin las condiciones que ofrece el empleo formal, una situación asociada con estructuras productivas menos industrializadas, alta presencia de micronegocios, trabajo rural y menor acceso a empresas registradas.
Menos participación en el mercado laboral
La tasa de participación económica también cayó de 59.8% a 58.8% en un año. Esto significa que disminuyó la proporción de personas mayores de 15 años que tienen empleo o están buscando activamente uno.
La participación de las mujeres fue de apenas 45.7%, frente a 73.8% entre los hombres. Además, el número de mujeres ocupadas se redujo en 166 mil respecto a junio de 2025, mientras que el de hombres aumentó en 82 mil.
Las diferencias están relacionadas con factores como el trabajo de cuidados no remunerado, la falta de servicios infantiles, la brecha salarial y la mayor presencia femenina en empleos temporales o informales.
¿Por qué importa que un empleo sea formal?
Un puesto formal suele incluir acceso a servicios médicos, incapacidades, ahorro para el retiro, protección frente a riesgos laborales, crédito para vivienda, vacaciones, aguinaldo y posibilidad de acreditar ingresos.
En la informalidad, esos costos recaen directamente sobre el trabajador y su familia. Una enfermedad, un accidente o una caída temporal de ingresos pueden convertirse rápidamente en una crisis económica.
El problema también afecta las finanzas públicas: al existir menos trabajadores y negocios que realizan aportaciones, disminuyen los recursos disponibles para sostener los sistemas de salud, pensiones e infraestructura social.
El reto ya no es solamente crear empleos
Los datos muestran que México no enfrenta únicamente el desafío de generar puestos de trabajo, sino de lograr que estos sean formales, estables y suficientemente remunerados.
El país puede exhibir un número histórico de afiliaciones al IMSS y, al mismo tiempo, mantener a 33.1 millones de personas en la informalidad. Ambas realidades conviven y explican por qué una parte importante de la población trabaja todos los días, pero continúa sin prestaciones, protección laboral ni certeza económica.
Fuente: Diario Imagen



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