CHUBURNÁ, YUCATÁN. — Pese a la señalización preventiva e intensas campañas de concientización ambiental, la presencia de vehículos de motor en la franja costera de Chuburná Puerto continúa fuera de control. La constante incursión de automóviles y camionetas sobre las dunas y la zona de playa está alterando el ciclo natural de anidación de tortugas marinas, provocando que ejemplares adultos se desorienten e ingresen a las zonas habitadas del puerto.
Biólogos y colectivos ambientalistas advierten que la alteración física de la arena amenaza de muerte la eclosión de los nidos y el trayecto de las crías hacia el océano.

Alteración del ecosistema y riesgo de aplastamiento
El impacto del tránsito vehicular sobre la franja costera genera daños irreversibles tanto en la morfología del suelo como en las especies protegidas que dependen de este hábitat:
- Desorientación de quelonios: Las huellas profundas dejadas por los neumáticos, combinadas con la contaminación lumínica y el ruido de los motores, bloquean la ruta natural de las tortugas de regreso al mar, haciéndolas deambular hacia las calles de la comunidad.
- Destrucción de nidos ocultos: El peso de los vehículos compacta la arena, destruyendo los huevos que permanecen sepultados a poca profundidad o impidiendo que las crías recién nacidas puedan emerger a la superficie.
- Compactación de dunas: La destrucción de la vegetación playera acelera la erosión costera, reduciendo el espacio disponible para el desove en futuras temporadas.

Vacío de supervisión y exigencia ciudadana
Habitantes de la zona y activistas hacen un llamado urgente a las autoridades municipales y a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) para reforzar los patrullajes e imponer sanciones severas a los infractores.
Las playas no deben considerarse pistas de manejo recreativo; su preservación es fundamental para la supervivencia de las especies marinas y la estabilidad ecológica del litoral yucateco.




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