GUAYMAS, SON. — La muerte de Moana, una delfín nariz de botella de ocho años de edad ocurrida el pasado 1 de octubre en las instalaciones del Delfinario de Sonora, ubicado en Guaymas, desató una intensa controversia entre las versiones oficiales y las denuncias de agrupaciones defensoras de animales. Mientras que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) atribuyó el deceso a un posible golpe derivado del desprendimiento de una estructura del recinto, organizaciones ambientalistas rechazan esta hipótesis y acusan negligencia sistemática y malas condiciones sanitarias en el manejo de la fauna bajo cuidado humano.

El caso ha vuelto a poner sobre la mesa el debate en torno al cautiverio de mamíferos marinos en centros recreativos y de terapia del país, exigiendo una revisión exhaustiva de las instalaciones estatales.
Postura de activistas, historial de decesos y exigencia de clausura
Integrantes de la asociación internacional Empty the Tanks y colectivos animalistas cuestionaron los peritajes oficiales tras realizar sobrevuelos con drones y revisiones técnicas en el lugar, argumentando que no se identificaron daños estructurales que sustenten la versión del golpe:

- Antecedentes de mortalidad: Las organizaciones señalaron que en este centro administrado por el gobierno estatal se han registrado al menos nueve muertes de delfines a lo largo del tiempo, muchas de ellas asociadas a padecimientos como septicemia, infecciones por bacterias y virus derivados de una deficiente calidad del agua.
- Irregularidades en terapias y espectáculos: Asimismo, denunciaron que el recinto operaba bajo esquemas de delfinoterapia e interacción directa con visitantes que carecen de validación científica, además de permitir prácticas de entretenimiento como la monta de los ejemplares, actividades prohibidas por la normatividad ambiental.
- Demanda de reubicación: Tras el cierre temporal del delfinario por supuestas labores de mantenimiento, los defensores de los derechos animales exigen a la PROFEPA y a la SEMARNAT la clausura definitiva del sitio y la reubicación urgente de los dos delfines sobrevivientes en un santuario que garantice su retiro digno.
Por su parte, las autoridades federales informaron que las indagatorias continúan abiertas tanto para esclarecer las causas exactas del fallecimiento de Moana como para evaluar las condiciones de bienestar y salud en las que se encuentran los ejemplares restantes.
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