CANCÚN, Q. ROO. — Imagine una empresa que factura 100 millones de pesos al año y gasta 99 millones en insumos, nómina y operación. Su ganancia real es de 1 millón. Con las reglas actuales, pagaría alrededor de 300,000 pesos de Impuesto Sobre la Renta (ISR). Sin embargo, con la reforma al ISR 2027, esa misma empresa podría terminar pagando cerca de 1 millón de pesos, a pesar de que en su cuenta bancaria solo tiene el millón de utilidad.
El problema no es un aumento en la tasa del 30%, sino un cambio en las reglas del juego: la limitación de las deducciones. El Paquete Económico 2027 propone topar las deducciones al 96.67 por ciento de los ingresos totales. Esto significa que los 99 millones de gastos ya no podrán deducirse en su totalidad. La autoridad fiscal reconocerá solo 96.67 millones como deducibles, generando una utilidad fiscal “artificial” de 3.3 millones. Al aplicar la tasa del 30 por ciento, el impuesto a pagar se dispara a casi 1 millón de pesos.
Esta no es una advertencia a futuro. El dictamen que reforma la Ley del Impuesto Sobre la Renta fue aprobado por la Cámara de Diputados el pasado 14 de octubre y turnado al Senado de la República. Las comisiones unidas de Hacienda y Estudios Legislativos Primera ya avalaron el paquete de ingresos, y la discusión en el pleno está programada para los próximos días, con una fecha límite constitucional del 31 de octubre para su aprobación definitiva. De aprobarse sin cambios, las nuevas reglas entrarán en vigor el 1 de enero de 2027.
“Si bien es cierto que no es una subida de impuestos, estamos ante una modificación de las reglas para determinar la base gravable. El riesgo es que las empresas paguen ISR sobre una utilidad fiscal que necesariamente no coincide con la rentabilidad o con el efectivo que tú pudieras tener”,
— explicó Arturo González de Araujo Muriel, socio director de González de Araujo Consultores y especialista en derecho fiscal, en entrevista para CLIC Noticias.
El impacto en el tejido empresarial de Quintana Roo
La medida, que busca mayor recaudación sobre empresas que facturan más de 50 millones de pesos, encenderá las alertas en el tejido empresarial de Quintana Roo. De acuerdo con el Censo Económico 2024 del INEGI, en la entidad operan 58,457 unidades económicas, de las cuales el 99.6 por ciento son MIPYMES, responsables del 73.8 por ciento del empleo total.
Aunque la reforma está diseñada para empresas que superan los 50 millones de pesos en ingresos, el impacto se sentirá en toda la cadena de proveeduría. En Quintana Roo, el sector de la construcción —el gran motor de la infraestructura hotelera— será uno de los más golpeados.
“La industria de la construcción es altamente sensible porque conglomera a una cantidad enorme de proveedores. Si no están al día o no se entienden las consideraciones, todo ese gasto se vuelve no deducible. Y las empresas constructoras rebasan fácilmente esos umbrales”,
— advirtió González de Araujo.
El especialista también señaló que la reforma enfría la inversión extranjera. “Cuando asesoras a un extranjero para internarse en el país, el costo fiscal y laboral es fundamental para ver si el país es rentable. Con estas limitaciones, hay una desincentivación clara para montar hoteles o infraestructura turística”, agregó.
“Soy dueña de una empresa familiar de proveeduría en el centro de Cancún. Si nos topan las deducciones, vamos a pagar impuestos sobre un dinero que no tenemos en caja. La única salida será subir los precios a los turistas o recortar personal para poder cubrir al SAT”,
— relató Mónica Cetina, empresaria de la zona centro de Cancún.
Uno de los riesgos más grandes, según el fiscalista, es la validación de proveedores. Con la nueva base gravable, una factura no deducible tiene un efecto multiplicador.
“Te pega dos veces: el proveedor que no se considera deducible se va al 100% no deducible y, como tu base ya no es del 99%, sino del 96.67%, la base gravable se modifica nuevamente. Tienes un doble impacto que te puede dejar la rentabilidad en números rojos”,
— detalló González de Araujo.
A pesar del panorama, el especialista destacó que la reforma también trae ventajas: el aumento del umbral del RESICO de 3.5 a 5 millones en personas físicas y de 35 a 50 millones en morales, así como la ampliación a 20 años para aprovechar las pérdidas fiscales.
“Mi mayor recomendación para las Pymes de Quintana Roo es validar bien a sus proveedores y modelar el impacto financiero. No se trata de ampararse por reflejo, sino de ver si hay una afectación real a la capacidad contributiva. Y por supuesto, acercarse a expertos para aprovechar los estímulos fiscales y de inversión que sí existen”,
— concluyó.
“La reforma al ISR 2027 es una prueba de estrés para el empresariado mexicano. El gobierno busca tapar el boquete fiscal limitando deducciones, pero el tiro puede salir por la culata: al asfixiar el flujo de efectivo de las Pymes, se frena la inversión, se pierden empleos y se alimenta la informalidad. La recaudación no puede ser un fin en sí mismo si a cambio se sacrifica el crecimiento del país”,
— análisis de CLIC Noticias.



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