TULUM, Q. ROO — La que un tiempo fuera considerada la joya indiscutible de la Riviera Maya atraviesa por su momento más crítico. El municipio de Tulum registra una profunda contracción turística marcada por terminales aéreas desérticas, hoteles en el abandono y una multiplicación de locales comerciales con las cortinas abajo, evidenciando que el entusiasmo económico de años anteriores ha llegado a un freno abrupto.
Un aeropuerto fantasma y el repliegue de las aerolíneas
La situación en el Aeropuerto Internacional Felipe Carrillo Puerto refleja con crudeza la realidad del destino. Inaugurado en 2023 como un proyecto estratégico para desahogar la alta demanda de Cancún y detonar la economía de la zona maya, las instalaciones operan actualmente a una fracción mínima de su capacidad.

- Retiro de rutas: Tras la decisión de aerolíneas como Aeroméxico, Volaris y American Airlines de recortar gran parte de sus itinerarios hacia este punto del Caribe, el tráfico de pasajeros ha sufrido una caída estimada del 33% en comparación con 2025.
- Impacto en operaciones: Las estadísticas de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) confirman la contracción, pasando de más de mil operaciones en su primer año a registrar apenas un centenar de vuelos activos, obligando a los gobiernos federal y estatal a anunciar nuevas rutas desde Canadá para intentar reactivar el flujo de visitantes extranjeros.
Factores de la crisis: Precios elevados, sargazo histórico y zonas arqueológicas solitarias
Especialistas del sector y prestadores de servicios locales apuntan a una combinación de factores que ahuyentaron tanto al turismo nacional como al internacional:

- Sargazo récord y altos costos: La masiva llegada de macroalgas a las costas del Caribe durante este año —catalogada como la de mayor concentración por la NASA— afectó severamente las playas principales, sumado a una espiral inflacionaria en los precios de hospedaje y servicios que distanció a Tulum de otros puntos de la región.
- Desplome de visitantes en la zona arqueológica: Sitios emblemáticos como el complejo arqueológico frente al mar pasaron de recibir más de 74 mil visitantes mensuales en periodos pico de 2024 a desplomarse a poco más de 22 mil turistas en fechas recientes, reflejando el impacto de la contracción generalizada.

Pese a los esfuerzos gubernamentales implementados a través de campañas de mejora urbana y la garantía de acceso gratuito a las playas públicas, la recuperación económica de Tulum se perfila como una de las pruebas más complejas para la industria turística del sureste mexicano de cara a las próximas temporadas vacacionales.
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