Doron Katz Asher, una madre de 34 años, compartió su desgarradora experiencia de 50 días de cautiverio en Gaza junto a sus hijas Raz, de 5 años, y Aviv, de 2.
Fueron secuestradas tras un ataque en su kibutz y trasladadas a Gaza, donde enfrentaron una “guerra psicológica”.

Durante el cautiverio, Asher recibió un disparo en la espalda, su madre perdió la vida, y las condiciones en las que permanecieron fueron extremadamente duras.
Liberadas en noviembre durante un alto el fuego temporal entre Israel y Hamas, Asher expresó su sentimiento de culpa al saber que otros, incluido Gadi Moses, de 79 años, el abuelo de sus hijas, aún permanecen cautivos.
Continua leyendo: Iluminando el camino táctil: Celebrando el Día Mundial del Braille el 4 de enero

Asher describió el cautiverio como una “película de guerra”, destacando la “guerra psicológica” a la que fueron sometidas, la falta de información sobre su liberación y las difíciles condiciones médicas en las que fueron atendidas.
La familia intenta recuperar la normalidad, pero el trauma persiste, con las hijas preguntando por los “hombres malvados” y Asher lidiando con el dolor de la pérdida de su madre.





