Al menos 1,569 mexicanos fueron trasladados a Guatemala y otros 165 a Honduras hasta mediados de julio; los movimientos forman parte de una política estadounidense que utiliza terceros países como destino migratorio
Mexicanos deportados a Centroamérica: ¿por qué EU no los envía a México?
Para un mexicano expulsado de Estados Unidos, el destino después de una deportación parecería obvio: México. Sin embargo, una nueva ruta migratoria está rompiendo esa lógica.
Ciudadanos mexicanos han sido enviados desde Estados Unidos hacia Guatemala y Honduras, dos países de los que no son nacionales, en medio de la expansión de la política estadounidense de traslados y deportaciones hacia terceros países.
Hasta mediados de julio de 2026, el monitoreo especializado Third Country Deportation Watch documentaba 1,569 mexicanos enviados a Guatemala y otros 165 trasladados a Honduras durante mayo, junio y la primera mitad de julio.
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La situación resulta especialmente llamativa porque México mantiene abierta la recepción de sus ciudadanos deportados desde Estados Unidos. El programa federal México Te Abraza continúa operando durante 2026 precisamente para recibir, asistir y facilitar la reintegración de connacionales repatriados. En marzo, el Gobierno mexicano reportaba 189 mil 830 retornos de mexicanos desde Estados Unidos desde enero de 2025, más de 35 mil de ellos por vía aérea.
La pregunta entonces es inevitable: ¿por qué enviar a un mexicano a Centroamérica si México está dispuesto a recibirlo?

Guatemala concentra el mayor número documentado
Guatemala se ha convertido en uno de los países utilizados por Estados Unidos dentro de su estrategia de traslados hacia terceros territorios.
El seguimiento de Third Country Deportation Watch documentó 1,569 ciudadanos mexicanos enviados desde Estados Unidos a Guatemala hasta mediados de julio de 2026.
El mecanismo debe explicarse con precisión: no todos los traslados corresponden necesariamente al mismo procedimiento jurídico.
Estados Unidos ha recurrido tanto a acuerdos relacionados con solicitudes de asilo como a otras modalidades de remoción hacia terceros países. El monitoreo señala que parte de los mexicanos enviados recientemente a Guatemala fue trasladada fuera de los parámetros del acuerdo formal de cooperación de asilo.
Por eso no sería correcto afirmar que los 1,569 mexicanos fueron enviados mediante un único programa migratorio.
Honduras también recibe mexicanos
La misma situación comenzó a documentarse en Honduras.
Entre mayo o junio y mediados de julio de 2026, 165 mexicanos fueron trasladados desde Estados Unidos hacia territorio hondureño, de acuerdo con el mismo monitoreo especializado.
También en este caso los movimientos documentados recientemente habrían ocurrido fuera de los parámetros del acuerdo formal de cooperación de asilo entre Estados Unidos y Honduras.
Las cifras de Guatemala y Honduras tampoco deben sumarse como si pertenecieran necesariamente a un solo programa. Lo que muestran en conjunto es algo diferente: Estados Unidos está utilizando países centroamericanos como destino de ciudadanos mexicanos dentro de distintos mecanismos de su política migratoria.
¿Qué ocurre después de llegar a Centroamérica?
Aquí está una de las partes más complejas de esta nueva ruta.
Llegar a Guatemala o Honduras no necesariamente significa que la persona permanecerá ahí.
Dependiendo del procedimiento utilizado y de su situación migratoria, una persona puede buscar protección en el país receptor, regresar posteriormente a su nación de origen o iniciar un nuevo desplazamiento.
En Honduras, el seguimiento disponible indica que una proporción reducida de las personas trasladadas bajo mecanismos de asilo permaneció en el país para solicitar protección, mientras otras regresaron a sus lugares de origen o volvieron a desplazarse.
Así, un proceso que anteriormente podía imaginarse como:
Estados Unidos → México
puede convertirse ahora en:
Estados Unidos → Centroamérica → México u otro desplazamiento.
México sí recibe a sus connacionales
Este es uno de los puntos que permite dimensionar la peculiaridad del caso.
El Gobierno mexicano mantiene durante 2026 la estrategia México Te Abraza, creada para recibir a ciudadanos mexicanos repatriados desde Estados Unidos.
En marzo, la Secretaría de Gobernación informó que la estrategia había proporcionado más de un millón de servicios a connacionales retornados y mantenía centros de atención para brindar alojamiento, traslado, salud, vinculación laboral y acceso a programas sociales.
La presidenta Claudia Sheinbaum reiteró además el pasado 2 de julio que los centros permanecen disponibles para recibir a mexicanos deportados, incluidos vuelos que llegan al AIFA y operaciones hacia ciudades del sur como Villahermosa y Tapachula.
Por ello, no existe evidencia de que estos traslados a Guatemala y Honduras ocurran porque México se niegue de manera general a recibir a sus ciudadanos.
Al contrario: existe una estructura gubernamental dedicada específicamente a atenderlos.
¿Por qué Estados Unidos utiliza terceros países?
La estrategia forma parte de un endurecimiento más amplio de la política migratoria estadounidense, que busca ampliar las opciones disponibles para remover personas de su territorio.
Los llamados terceros países permiten a Washington enviar determinadas personas a naciones distintas de aquellas de las que son ciudadanas, dependiendo de los acuerdos existentes y del procedimiento migratorio aplicado en cada caso.
La práctica ha generado cuestionamientos debido a las garantías legales que deben existir antes del traslado y a las condiciones que enfrentan las personas una vez que llegan a un territorio que tampoco es el suyo.
Por eso, en el caso de los mexicanos enviados a Centroamérica, no puede asumirse que todos fueron trasladados por la misma razón ni bajo idéntico procedimiento.
Una nueva ruta que abre preguntas
Los mexicanos enviados a Guatemala y Honduras representan solamente una parte de las deportaciones y repatriaciones desde Estados Unidos.
No significa que todos los mexicanos estén siendo enviados a Centroamérica ni que ésta haya sustituido la ruta habitual de retorno a México.
Las cifras oficiales mexicanas demuestran precisamente lo contrario: decenas de miles de connacionales continúan llegando directamente al país.
Pero los casos documentados en Centroamérica revelan un cambio que hasta hace poco habría resultado difícil de imaginar.
Un ciudadano mexicano puede ser expulsado de Estados Unidos y no ser enviado inmediatamente a México.
Puede terminar primero en Guatemala o Honduras, enfrentarse a un nuevo procedimiento migratorio y después decidir —o verse obligado— a realizar otro desplazamiento.
Mientras México mantiene activa una estructura para recibir directamente a sus ciudadanos, la utilización de terceros países por parte de Estados Unidos abre una pregunta que va mucho más allá de las estadísticas:
¿qué ocurre con una persona cuando es expulsada de un país y termina en otro que tampoco es el suyo?
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