Inundaciones y deslaves azotan el centro y sur del país tras sistema de baja presión en el Golfo de México
Las lluvias intensas que azotaron el centro y sur de México durante la primera semana de octubre han dejado una profunda huella. Con al menos 44 personas fallecidas, decenas de desaparecidos y miles de familias desplazadas, el país enfrenta una de las emergencias climáticas más devastadoras de los últimos años.
Contenido

El inicio de la tragedia
Todo comenzó con un sistema de baja presión que se intensificó rápidamente sobre el Golfo de México. En cuestión de días, las lluvias se volvieron incesantes, provocando inundaciones, deslaves y desbordamientos de ríos en varios estados. Las comunidades más afectadas fueron aquellas que ya vivían en condiciones vulnerables, donde la infraestructura no resistió el embate del agua.
Estados más afectados
Los estados de Veracruz, Hidalgo, Puebla, Oaxaca, San Luis Potosí y Querétaro registraron los mayores daños. En municipios como Papantla, Huauchinango y Zimapán, las lluvias superaron los 200 mm en menos de 24 horas. Calles se convirtieron en ríos, viviendas colapsaron y cientos de personas quedaron atrapadas sin acceso a servicios básicos.


El saldo humano
La Coordinación Nacional de Protección Civil confirmó 44 muertes hasta el 11 de octubre. Muchas de ellas ocurrieron por deslaves, ahogamientos y accidentes en caminos destruidos. Además, se reportan más de 20 personas desaparecidas, mientras los equipos de rescate continúan trabajando en zonas de difícil acceso.
La respuesta del gobierno
El Gobierno Federal activó los planes DN-III-E y Marina, desplegando elementos del Ejército y la Marina para apoyar en labores de rescate, distribución de víveres y limpieza. Se habilitó la línea 079 para reportar personas no localizadas y solicitar ayuda.
La presidenta Claudia Sheinbaum visitó las zonas afectadas y anunció un censo nacional de damnificados para entregar apoyos directos. “No se va a dejar a nadie atrás”, declaró.


Voces desde el desastre
Verónica, habitante de Álamos, Veracruz, compartió su testimonio:
“El agua se metió a las casas, se llevó todo. No tenemos luz, no tenemos agua, y nadie ha venido. Se siente como si estuviéramos olvidados.”
En Huauchinango, brigadas comunitarias rescataron a adultos mayores atrapados en viviendas inundadas.
“No esperamos a nadie, nos metimos con cuerdas y salvamos a cinco personas”, contó Jorge, voluntario local.

¿Qué viene ahora?
El Servicio Meteorológico Nacional advierte que las lluvias podrían continuar en los próximos días, especialmente en el sureste del país. Se recomienda a la población mantenerse informada, evitar zonas de riesgo y seguir las indicaciones de Protección Civil.
Expertos en cambio climático advierten que estos fenómenos serán cada vez más frecuentes e intensos. La falta de infraestructura, la deforestación y el crecimiento urbano desordenado agravan el impacto de las lluvias.
Esta tragedia no solo deja daños materiales: deja heridas emocionales, pérdidas humanas y una urgente necesidad de repensar cómo enfrentamos el clima en México. Cada cifra representa una historia, una familia, una comunidad que merece ser escuchada.






