Más de 25 estados atrapados en caos vial por inseguridad y extorsiones en carreteras
México amaneció este lunes bajo una presión inédita. Desde las primeras horas de la mañana, más de 25 estados quedaron atrapados en un caos que se extendió por autopistas federales, carreteras estatales y accesos estratégicos a la capital. La Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC), acompañada por organizaciones campesinas, detonó un megabloqueo nacional que paralizó la movilidad y puso en evidencia el hartazgo de un gremio que asegura vivir bajo el asedio de la inseguridad, las extorsiones y la burocracia.

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Lo que comenzó como una protesta sectorial se convirtió rápidamente en una de las movilizaciones más grandes de los últimos años. Miles de vehículos quedaron varados en embotellamientos interminables, mientras usuarios desesperados buscaban rutas alternas que también terminaron colapsadas. El país entero se enfrentó a una jornada marcada por tensión, retrasos y una presión política que crecía minuto a minuto.

El origen del hartazgo
Los transportistas explicaron que la protesta responde a un cúmulo de agravios que se han vuelto insostenibles. Denuncian que cada día enfrentan robos violentos, agresiones armadas y amenazas en las carreteras federales. A ello se suman las extorsiones que, aseguran, se han normalizado como un costo más de circular por el país. La inconformidad no se limita a la inseguridad: también señalan que los trámites oficiales se han convertido en un obstáculo adicional. La falta de citas, las demoras en la entrega de placas y licencias, así como los retrasos en certificados médicos, son vistos por los manifestantes como mecanismos de presión que agravan aún más su situación.

El país detenido
Al mediodía, los bloqueos cumplían más de seis horas y se mantenían en puntos críticos del Valle de México y otras regiones. La autopista México–Toluca quedó completamente cerrada, obligando a unidades de transporte público y de carga a retroceder en sentido contrario. En la Lechería–Texcoco, apenas un carril permanecía abierto, generando un cuello de botella monumental. Las principales vías de conexión hacia Querétaro, Puebla, Cuernavaca y Acapulco también se encontraban paralizadas, afectando tanto a viajeros como a rutas de suministro.

El tren como alternativa
Ante la imposibilidad de circular por carretera, miles de mexiquenses recurrieron al Tren Interurbano “El Insurgente”. Las estaciones de Toluca, Lerma, Metepec y Santa Fe se abarrotaron desde temprano, convirtiéndose en un salvavidas para quienes necesitaban trasladarse.
“Me vine en tren porque sabía que la México–Toluca estaría bloqueada”, relató Lupita, una usuaria que logró llegar a su destino gracias a esta opción.


La respuesta oficial
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, advirtió en conferencia de prensa que bloquear autopistas federales constituye un delito y pidió a los manifestantes liberar las vías. Señaló que existe un diálogo activo con los líderes transportistas y sugirió que detrás de las movilizaciones podrían existir intereses políticos. Convocó a una mesa de negociación a las 13:00 horas, aunque hasta el mediodía los transportistas no habían confirmado su asistencia.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que su administración ha mantenido mesas de trabajo constantes con el gremio y cuestionó la necesidad de los bloqueos. Recordó que algunos grupos también han planteado demandas relacionadas con la Ley de Aguas, lo que amplía el espectro de inconformidades más allá del sector transporte.


Las cifras que explican la protesta
El trasfondo de la movilización se refleja en los datos oficiales. De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), entre enero y octubre de 2025 se registraron 5,204 robos a transportistas, de los cuales 81.8% fueron con violencia. Incluso en los años con menor incidencia, México mantiene un promedio de 21 robos diarios en este sector. Para los manifestantes, estas cifras son la prueba irrefutable de que la inseguridad ha alcanzado niveles intolerables.
Además de la ANTAC, participan el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM) y el Movimiento Agrícola Campesino (MAC). Ambas organizaciones se sumaron con la exigencia de seguridad, el fin de las extorsiones y un apoyo urgente al campo mexicano, lo que amplió el alcance de la protesta y reforzó su carácter nacional.

Lo que viene
Mientras el país permanece detenido, los transportistas reiteran que las movilizaciones continuarán hasta que existan soluciones concretas. El gobierno federal insiste en que el diálogo está abierto, pero la tensión se mantiene. La expectativa se centra en la reunión convocada por la Secretaría de Gobernación, mientras miles de usuarios enfrentan una jornada marcada por viajes interrumpidos, planes cancelados y un malestar generalizado que refleja la crisis en las carreteras mexicanas.
Fuente: Milenio
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