Los desastres naturales han dejado una factura de alrededor de 709 mil millones de pesos en México entre 2000 y 2024, de acuerdo con registros del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), cifra que dimensiona el impacto económico de huracanes, inundaciones, sismos y otros fenómenos.
El dato fue retomado por El Economista a partir de la información histórica del Cenapred. Durante ese periodo también se contabilizaron 13 mil 328 personas fallecidas y alrededor de 60 millones de personas afectadas por distintos fenómenos perturbadores.
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Huracanes y sismos, entre los mayores golpes
Los registros oficiales muestran que algunos años concentraron pérdidas particularmente elevadas.
En 2010, los daños alcanzaron aproximadamente 92 mil 372 millones de pesos, asociados principalmente con fenómenos como los huracanes Alex, Karl y Matthew.
En 2017, los sismos registrados en septiembre dejaron pérdidas superiores a 88 mil 440 millones de pesos.
Mientras que en 2023, el impacto del huracán Otis elevó los daños hasta aproximadamente 89 mil 910 millones de pesos, con Guerrero entre las entidades más afectadas.
Para 2024, el Cenapred contabilizó 283 desastres y pérdidas por alrededor de 14 mil 434 millones de pesos. Los fenómenos hidrometeorológicos concentraron 83.6 por ciento de las pérdidas económicas registradas ese año.
¿Qué significa para Quintana Roo?
La cifra nacional también pone el foco en Quintana Roo por su exposición a fenómenos como huracanes, lluvias intensas, inundaciones y tormentas tropicales.
Sin embargo, es importante hacer una precisión: los 709 mil millones de pesos corresponden al acumulado nacional, por lo que no puede atribuirse ese monto al estado.
Quintana Roo sí enfrenta un riesgo constante debido a su ubicación en el Caribe y a la concentración de población, infraestructura turística, carreteras, viviendas y actividades económicas en zonas expuestas a fenómenos meteorológicos.
Una emergencia de gran magnitud puede generar daños que van mucho más allá de las viviendas afectadas: también puede interrumpir servicios, comunicaciones, transporte y actividades comerciales y turísticas.
El mayor costo está en los fenómenos hidrometeorológicos
Los registros del Cenapred muestran que los fenómenos relacionados con el clima representan la mayor proporción de los daños económicos acumulados en México.
Huracanes, tormentas, lluvias intensas e inundaciones pueden provocar pérdidas en cuestión de horas y posteriormente generar gastos de reconstrucción que se prolongan durante meses.
Para estados costeros como Quintana Roo, esto hace que la prevención tenga un peso particular: sistemas de alerta, infraestructura resistente, protocolos de evacuación y preparación de la población forman parte de la capacidad de respuesta ante una emergencia.
México también refuerza su cobertura ante catástrofes
Como parte de las medidas financieras para enfrentar este tipo de eventos, el Gobierno federal renovó para 2026-2027 el Seguro para Catástrofes, con una suma asegurada de hasta 10 mil 400 millones de pesos.
La cobertura contempla fenómenos como sismos, erupciones volcánicas, huracanes e inundaciones de severidad media y alta.
La dimensión de las pérdidas acumuladas durante casi 25 años muestra que el costo de un desastre no termina cuando deja de llover o pasa un huracán. La recuperación de infraestructura, viviendas, servicios y actividades económicas puede representar una segunda factura para las comunidades afectadas.
Para Quintana Roo, donde los fenómenos hidrometeorológicos forman parte del riesgo permanente, el dato nacional sirve como referencia sobre el impacto que puede alcanzar una emergencia y la importancia de mantener medidas de prevención durante todo el año.
Fuente principal: Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), información retomada por El Economista.



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