¿Hay colonias de Cancún que estén perdiendo familias porque sus habitantes ya no se sienten seguros? La pregunta tiene una respuesta más compleja de lo que parece: los datos oficiales sí muestran que la inseguridad está modificando la percepción y las decisiones cotidianas de los cancunenses, pero no existe un registro estadístico que permita señalar hoy a una colonia como “la que más habitantes ha perdido por miedo”.
La información más reciente del INEGI muestra que en junio de 2026, 70.1% de la población adulta de Cancún consideró inseguro vivir en la ciudad. El porcentaje bajó desde 74.9% en marzo y desde 78.8% en junio de 2025, pero todavía se ubicó por encima del promedio nacional de 59.8%.
Contenido
El dato no significa que siete de cada diez personas estén pensando en mudarse. Lo que sí revela es que la percepción de inseguridad continúa siendo un factor importante en la manera en que una parte de la población vive y toma decisiones dentro de la ciudad.

El dato que falta: ¿quiénes sí se están mudando?
Aquí aparece una de las principales dificultades para construir un supuesto “mapa del desarraigo”.
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI pregunta a la población adulta sobre su percepción de inseguridad en la ciudad y sobre distintas experiencias relacionadas con seguridad pública. La ENVIPE, por su parte, permite conocer victimización, percepción y conductas que las personas modifican por temor al delito.
Pero ninguna de estas encuestas publica un ranking de Supermanzanas o colonias de Cancún en el que se indique cuántas familias cambiaron de domicilio específicamente por inseguridad.
Por eso, no sería correcto afirmar que Villas Otoch, Gran Santa Fe, Paraíso Maya, la Supermanzana 41 o cualquier otra zona son las que más habitantes han perdido por violencia sin contar con una medición que demuestre esa relación.
El miedo sí cambia hábitos
Lo que sí está documentado por el INEGI es que el temor al delito modifica la vida cotidiana.
La ENVIPE 2025, con información sobre 2024, encontró que a nivel nacional 62.6% de la población adulta dejó de permitir que sus hijos menores salieran solos por temor a ser víctima de un delito; 46.4% dejó de salir de noche y 32% evitó salir a caminar.
La encuesta también identifica que el problema no se queda únicamente en las grandes avenidas o zonas comerciales: las personas evalúan la seguridad de su propio entorno, incluida la colonia o localidad donde viven.
En Quintana Roo, la ENVIPE 2024 estimó que 38.2% de la población de 18 años y más consideraba inseguro vivir en su colonia o localidad. Para el ámbito estatal, la percepción de inseguridad alcanzó 79.9%.
Estos indicadores son distintos y no deben confundirse: uno se refiere al entorno inmediato y otro a la entidad completa.
Hay familias que sí han decidido irse
Aunque no existe un censo oficial de “familias que huyeron de su colonia por inseguridad”, sí hay testimonios públicos de personas que han tomado esa decisión.
En diciembre de 2025, un caso publicado en Cancún documentó el testimonio de una familia que, después de sufrir un robo en su vivienda, decidió cambiarse de domicilio dentro de la ciudad.
La familia pasó de la Supermanzana 41 a la Supermanzana 17 y señaló que, aun después del cambio, tendría que reforzar la seguridad de su vivienda.
El caso resulta ilustrativo, pero debe leerse como lo que es: una historia real documentada, no una prueba estadística de que una Supermanzana esté expulsando población.
Y esa diferencia importa.
¿Qué dice el mercado inmobiliario?
El mercado de vivienda también muestra que la seguridad se ha convertido en un atributo comercial importante.
Actualmente existen cientos de propiedades anunciadas en Cancún que destacan entre sus características la seguridad privada, accesos controlados o vigilancia. Plataformas inmobiliarias muestran una oferta considerable de departamentos con seguridad en zonas como Supermanzana 11, Jardines del Sur, Supermanzana 40, Supermanzana 17 y otras áreas de la ciudad.
Pero tampoco sería correcto convertir ese dato en una prueba de que las familias están abandonando las colonias inseguras.
Una vivienda con vigilancia puede responder a muchas razones: percepción de seguridad, estilo de vida, amenidades, valor de la propiedad o preferencia del comprador.
Lo que sí puede decirse es que la seguridad forma parte de la oferta con la que se comercializan actualmente numerosas propiedades en Cancún.
Cancún sigue creciendo, y eso complica aún más el mapa
Hay otro elemento que obliga a tener cuidado con la interpretación.
La Encuesta Intercensal 2025 del INEGI, cuyos resultados fueron publicados en septiembre de 2026, actualiza la información sobre población y viviendas del país y permite consultar resultados hasta los ámbitos estatal y municipal, además de información territorial mediante sus sistemas de consulta.
Quintana Roo es, además, un estado con una fuerte movilidad poblacional. Datos recopilados por la Secretaría de Economía señalan que alrededor de 191 mil personas que actualmente viven en la entidad no residían aquí cinco años antes; los principales lugares de origen fueron Tabasco, Chiapas y Veracruz.
Eso significa que una colonia puede ganar o perder población por muchas razones al mismo tiempo: empleo, precios de vivienda, construcción de nuevos fraccionamientos, separación de hogares, migración, cambios familiares, estudios o inseguridad.
Ver una vivienda vacía no permite saber por qué sus habitantes se fueron.
Entonces, ¿Cancún se está mudando por miedo?
Los datos permiten responder con mayor precisión:
La inseguridad sí está influyendo en la percepción y en las decisiones de algunos habitantes, pero no existe evidencia estadística suficiente para afirmar que determinadas colonias de Cancún estén perdiendo familias principalmente por esa causa.
Lo que sí sabemos es que siete de cada diez adultos en Cancún consideraban inseguro vivir en la ciudad en junio de 2026. La percepción había mejorado respecto de 2025, pero seguía por encima del promedio nacional.
También sabemos que existen personas que han modificado sus hábitos por miedo al delito y que hay casos documentados de familias que decidieron cambiar de domicilio después de sufrir hechos delictivos.
El siguiente paso para construir un verdadero “mapa del desarraigo” tendría que cruzar información de población y vivienda con datos de movilidad residencial, vivienda deshabitada, denuncias y testimonios vecinales, y después preguntar directamente a las familias por qué se fueron.
Porque una casa vacía cuenta una historia.
Pero no necesariamente cuenta la razón por la que alguien decidió dejarla.
Fuente principalINEGI/ENSU/ENVIPE
También te puede interesar: Prepotente conductor que amenazaba a automovilistas con un arma ya fue detenido



Sé el primero en comentar post