En el Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme, México enfrenta otra batalla: desapariciones, violencia y generaciones que crecieron aprendiendo a sobrevivir antes que a vivir tranquilas
“La paz en México tiene rostro femenino”: madres, miedo y desapariciones marcan el 24 de mayo
La fecha nació en 1982, impulsada por movimientos de mujeres en Europa que protestaban contra las armas nucleares y la militarización durante la Guerra Fría. El objetivo era claro: defender la paz desde la voz femenina y exigir un mundo más seguro para las futuras generaciones.
Pero más de cuatro décadas después, en México el significado de esa lucha cambió profundamente.
Aquí, para millones de mujeres, la paz ya no representa únicamente el fin de las guerras internacionales. Hoy significa algo mucho más cercano y doloroso: volver vivas a casa, encontrar a un hijo desaparecido, caminar sin miedo o simplemente dormir tranquilas.
Imagen ilustrativa creada por IA
Un país donde las madres siguen buscando entre fosas
México atraviesa una de las peores crisis de desapariciones de su historia.
De acuerdo con cifras oficiales y organismos de derechos humanos, actualmente existen más de 134 mil personas desaparecidas en el país, mientras que la crisis forense mantiene más de 70 mil cuerpos sin identificar.
Detrás de gran parte de esas búsquedas hay mujeres.
Madres, hermanas, esposas e hijas que se han convertido en buscadoras ante la falta de respuestas institucionales.
La dimensión del problema también ha cobrado víctimas entre quienes buscan justicia: al menos 22 madres buscadoras han sido asesinadas en México durante los últimos años, según registros de organizaciones civiles.
La violencia, advierten especialistas, dejó de impactar únicamente a quienes desaparecen o son asesinados.
Ahora también consume emocionalmente a quienes viven buscándolos.
“La violencia no solo deja víctimas físicas. También deja generaciones emocionalmente agotadas”.
La nueva generación aprendió primero a sobrevivir
Psicólogos y especialistas en salud mental advierten que el miedo constante genera ansiedad, hipervigilancia, agotamiento emocional y trauma colectivo.
Y esa realidad ya se refleja en la vida cotidiana de miles de jóvenes mexicanas.
Compartir ubicación en tiempo real, avisar constantemente al llegar a casa, evitar salir solas de noche o modificar rutas por temor se ha convertido en parte normal de la rutina femenina.
Muchas adolescentes crecieron aprendiendo protocolos de seguridad antes que independencia.
“Muchas mujeres no marchan por ideología. Marchan porque el miedo se volvió parte de su rutina”.
La frase resume el sentir de una generación que normalizó revisar el asiento trasero del automóvil, caminar con llaves entre los dedos o enviar mensajes de “ya llegué” como medida de tranquilidad familiar.
Quintana Roo también refleja la crisis
Aunque el problema es nacional, Quintana Roo no permanece ajeno.
En los primeros meses de 2026 se han reportado decenas de desapariciones de jóvenes en el estado, muchas de ellas adolescentes y mujeres jóvenes.
Cancún, además, mantiene altos niveles de percepción de inseguridad, de acuerdo con datos del INEGI, mientras Quintana Roo continúa apareciendo entre las entidades con mayores índices de violencia contra mujeres y trata de personas.
Para muchas familias, el miedo ya forma parte de la vida diaria.
Madres compartiendo ubicaciones con sus hijas, jóvenes evitando ciertas zonas de la ciudad y familias viviendo en alerta constante reflejan cómo la violencia modifica incluso la manera de convivir y crecer.
“Muchas jóvenes crecieron aprendiendo algo que nunca debería enseñarse: cómo tener miedo”.
La paz dejó de sentirse lejana
A nivel mundial, el Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme busca reconocer el papel de las mujeres en la construcción de sociedades más seguras y humanas.
Sin embargo, en México la conversación adquiere otra dimensión.
Aquí, miles de mujeres no hablan de paz desde la teoría política o diplomática.
La hablan desde la supervivencia.
Desde las madres que buscan hijos desaparecidos bajo el sol. Desde las niñas que crecieron aprendiendo a cuidarse antes que a sentirse libres. Desde las mujeres que viven agotadas emocionalmente por una violencia que parece no detenerse.
Porque mientras otros países recuerdan esta fecha pensando en guerras lejanas, en México muchas mujeres siguen librando guerras invisibles todos los días.
“En México, la paz dejó de ser un discurso político. Para miles de mujeres, se convirtió en una forma de supervivencia.”
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