Cancún.-El hallazgo de restos de mujeres y niños en el Huei Tzompantli de Tenochtitlan plantea nuevas preguntas sobre los rituales mexicas. Estos avances fueron presentados por el arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez en el Museo Maya de Cancún, como parte de las actividades por el 14 aniversariodel recinto y en el marco de la Noche de Museos.
El especialista detalló el análisis de 214 cráneos. Los estudios identificaron una elevada presencia femenina y un 1% de restos infantiles. Estos datos contrastan con los relatos históricos, que suelen destacar a guerreros y cautivos varones.
“La evidencia material nos obliga a ampliar las preguntas. ¿Qué lugar ocupaban las mujeres en estos rituales? ¿Eran cautivas de otros pueblos? No podemos responderlo solo con la morfología de los huesos, necesitamos más líneas de investigación”,
—señaló Barrera durante su exposición.
Miles de fragmentos y una historia de 300 individuos
El descubrimiento del Huei Tzompantli ocurrió en 2015. Los trabajos se realizaron en un inmueble de la calle República de Guatemala 24, detrás de la Catedral Metropolitana. Las excavaciones revelaron miles de fragmentos de cráneos entre los escombros.
Barrera precisó que se recuperaron alrededor de 11 mil fragmentos óseos. Aclaró que esta cifra no equivale al número de personas. Un solo individuo puede estar representado por múltiples fragmentos. A partir de los análisis, el equipo estima preliminarmente la presencia de alrededor de 300 individuos.
La excavación que reveló lo invisible
El hallazgo no fue inmediato. Durante los primeros meses de excavación en el predio de Guatemala 24, los arqueólogos del Programa de Arqueología Urbana (PAU) del INAH solo encontraron escombros y material de relleno. Fue al avanzar hacia la calle cuando aparecieron los primeros fragmentos de cráneos.
El equipo trabajó con técnicas de excavación estratigráfica, registrando cada capa de tierra y cada hueso en su contexto original. Los 11 mil fragmentos fueron catalogados, limpiados y analizados por especialistas en antropología física. La estructura circular, construida con cráneos unidos por cal, se encontraba en un estado de conservación frágil, por lo que su liberación requirió meses de trabajo manual con instrumentos de precisión.
El resultado es uno de los rescates arqueológicos más importantes de la última década, que hoy permite reconstruir no solo la arquitectura del recinto sagrado, sino también las vidas de quienes fueron sacrificados.
La estructura circular construida con cráneos unidos por cal es una configuración arquitectónica que amplió las interrogantes sobre cómo se exhibían los restos en el recinto sagrado. Los cráneos presentan perforaciones y marcas asociadas con los procesos de preparación ritual.
Una tradición que trasciende a los mexicas
Aunque el Huei Tzompantli de Tenochtitlan es el más famoso, la práctica de exhibir cráneos en estructuras de madera es una tradición compartida en toda Mesoamérica. Barrera subrayó que estos monumentos no eran exclusivos de los mexicas. De hecho, la evidencia arqueológica sitúa el origen de esta tradición en la península de Yucatán. La plataforma de cráneos de Chichén Itzá es considerada la más temprana de toda Mesoamérica, anterior a la de Tula y a la de Tenochtitlan.
En la región maya, la tradición se manifestó de diversas formas. Se han documentado “altares tipo tzompantli” y plataformas decoradas con calaveras en sitios del área Puuc como Uxmal, Kabah, Nohpat y Dzibilchaltún. La práctica también se extendió a otras zonas mayas como Toniná en Chiapas y Ceibal en Guatemala. Esta dispersión geográfica confirma que el tzompantli era un elemento religioso y político profundamente arraigado en la cosmovisión mesoamericana.
Un museo que celebra 14 años de divulgación
La conferencia se realizó en un contexto especial. El Museo Maya de Cancún celebró su 14 aniversario, consolidándose como un espacio clave para la divulgación del patrimonio arqueológico en Quintana Roo. A través de la Noche de Museos, el recinto abrió sus puertas para acercar investigaciones de alto nivel al público local y turistas.
“Me parece increíble que traigan estos hallazgos a Cancún. Saber que el Tzompantli tiene su origen en la cultura maya te hace sentir más cerca de la historia”, comentó Mariana Gómez, quien vio la publicidad de la conferencia y no dudó en asistir con su esposo.
Esta es la primera entrega de una serie sobre el Huei Tzompantli.



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