CIUDAD DE MÉXICO. — Si en estos días de Día de Muertos visitas la Ciudad de México, hay un lugar que combina dos pasiones: el chocolate y la arqueología. Se trata del Museo del Chocolate (MUCHO), ubicado en la calle República de Guatemala 24, en el Centro Histórico. Pero lo que pocos saben es que bajo ese mismo techo, o más bien, en el mismo predio, yace uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de la última década: el Huei Tzompantli de Tenochtitlan.
El edificio que lo tiene todo
La historia es fascinante. En 2015, durante unas obras en el edificio de Guatemala 24, arqueólogos del INAH descubrieron los restos de la estructura circular del Huei Tzompantli, el altar de cráneos de la antigua Tenochtitlan. Hoy, ese mismo inmueble alberga el Museo del Chocolate, un espacio dedicado a la historia del cacao en México.
La dualidad es perfecta: el mismo suelo que fue testigo de sacrificios rituales, hoy es el escenario donde se celebra la semilla que Mesoamérica regaló al mundo. La muerte y la vida, el sacrificio y el placer, se entrelazan en un solo lugar.
El cacao: ofrenda, moneda y sangre de los dioses
Para los antiguos mesoamericanos, el cacao no era solo un alimento. Era una ofrenda sagrada, una moneda de cambio y un símbolo de sangre y sacrificio. En el Popol Vuh, el maíz es la carne de los hombres; el cacao, la sangre que corre por sus venas. La bebida preparada con cacao podía suplir la sangre humana en los rituales, manteniendo el equilibrio cósmico.
En el corazón de Tenochtitlan, el cacao era un producto de lujo, reservado para la élite y utilizado en ceremonias religiosas. Los pochtecas lo traían desde tierras lejanas y se pagaba como tributo a los señores mexicas.
“Saber que el chocolate que tomamos hoy era la sangre de los dioses y que se ofrendaba en los mismos rituales donde se sembraban los cráneos te hace ver la historia de otra manera. Y ahora saber que en el mismo edificio de Guatemala 24 hay un museo del chocolate, es como si el ciclo se hubiera cerrado”,
—comentó Sofía Medina, visitante del museo que acudió al Centro Histórico esta semana.
Una visita obligada en Día de Muertos
El Museo del Chocolate es una parada obligada si estás en la CDMX en estas fechas. Recorrer sus salas es un viaje sensorial por la historia del cacao: desde su uso ritual en las culturas prehispánicas hasta su transformación en el chocolate que hoy conocemos. Además, el museo ofrece talleres, degustaciones y exposiciones que conectan el pasado con el presente.
Pero el verdadero tesoro está en el subsuelo. Aunque el Huei Tzompantli no está abierto al público de manera permanente, el solo hecho de saber que bajo tus pies descansan los vestigios de uno de los hallazgos más importantes de la arqueología mexicana reciente, le da un valor especial a la visita.
“Me impresiona pensar que un lugar que siempre imaginé como oscuro y lleno de muerte, en realidad pudiera ser un símbolo de vida y de la milpa. Y que hoy, en el mismo lugar, se celebre el chocolate, la sangre de los dioses. Es como si la historia te hablara en dos tonos”,
—relató Carlos Ramírez, turista que visitó el museo este fin de semana.
Así que ya lo sabes: si andas por la CDMX, date una vuelta por Guatemala 24. Prueba un chocolate caliente, recorre sus salas y, mientras saboreas el cacao, recuerda que estás parado sobre uno de los secretos mejor guardados de la historia mexica.



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