El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, afirmó el sábado que Rusia no aceptará el tope de precios impuesto, y que su gobierno continúa analizando la situación.
Añadió que su país no cambiaría de opinión incluso aunque tuviera que recortar la producción.
“Estamos trabajando en mecanismos para prohibir el uso de un instrumento de limitación de precios, independientemente del nivel que se establezca, porque tal interferencia podría desestabilizar aún más el mercado”
agregó el viceministro ruso, Alexander Novak.
De acuerdo a RT, se logró un acuerdo entre el G7, la UE y Australia para fijar el límite a los precios del crudo ruso en 60 dólares por barril.
El llamado Grupo de los Siete fijó un tope el pasado viernes al precio del petróleo ruso.
Juntos, el G7, la Unión Europea y Australia han establecido un límite al precio del petróleo ruso transportado por mar, lo que nos ayudará a alcanzar nuestro objetivo de restringir la principal fuente de ingresos” de Rusia para su operativo militar en Ucrania, “preservando al mismo tiempo la estabilidad del suministro energético mundial”, indicó la secretaria del Tesoro de EE.UU., Janet Yellen.
Se espera que el tope entre en vigor el próximo 5 de febrero de 2023.
Asimismo, se espera que las regulaciones respectivas incluyan una excepción para transacciones por tiempo limitado, que involucren petróleo despachado en puertos y cargado en un buque antes de esa fecha.
Adicionalmente, el portavoz Peskov aclaró que las autoridades rusas informarán en breve “cómo se organizará el trabajo”.
Por su parte, la cancillería alemana dio a conocer en un comunicado que “Anunciaremos los precios máximos de los productos petrolíferos de origen ruso (uno para los productos refinados de alto valor y otro para los de bajo valor) por separado”.
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