Los perros tienen su propio lenguaje que les permite que todos los perros del mundo se entiendan entre sí con los mismos códigos. Los perros, esperan de nosotros
“extraños perros de dos patas que ladran raro” pero que brindan cobijo, alimento y protección, que utilicemos los mismos códigos porque para ellos no somos otra cosa que “perros raros”.
Si usamos códigos adversos o confusos en nuestra expresión corporal en el esfuerzo por comunicarnos con los perros los resultados serán adversos o cuanto menos confusos hacia la otra parte.

Es importante conocer y saber de que forma podemos comunicarnos de la forma más correctamente posible en cuanto a actitudes y gestos con nuestros perros.
Rehúyen a los conflictos, ante el tono de voz y la postura corporal de un enojo humano, que el perro sabe reconocer, desarrolla señales de calma: aparta la mirada, se relame el hocico, se esconde; en definitiva, rehúye un posible conflicto porque en general sabe que algo no va bien pero no cuál es el error.

El vínculo debería basarse y surgir desde lo positivo, desde lo alegre y desde la felicidad compartida.
Los perros actúan por confianza y por placer de contacto por eso si el contacto no se basa en eso resulta muy difícil y complejo poder relacionarse. Si el perro recibe indiferencia de su entorno humano probablemente será apático cuando no agresivo y distante.
Por eso, el peor castigo para un perro que necesita vincularse y estar en estrecho contacto con su líder o con su persona favorita es la indiferencia o el aislamiento. El perro pertenece a una especie gregaria y sociable por excelencia. Esto jamás debe ser olvidado.

Fuente: infoabe
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