El religioso advierte sobre la falta de educación familiar y llama a fortalecer la prevención
Un caso reciente que involucra a un niño de 12 años registrado oficialmente como padre en el municipio de Othón P. Blanco ha encendido las alarmas en Quintana Roo y en todo el país.
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Tras conocerse el hecho —documentado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)— el obispo de la diócesis Chetumal-Cancún, Pedro Pablo Elizondo, hizo un llamado urgente a la conciencia social y pidió unir esfuerzos para prevenir la paternidad infantil, un fenómeno que, advirtió, no solo refleja un problema legal o de salud pública, sino una crisis de valores y acompañamiento familiar.
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“La familia es la primera escuela del amor”
Durante su mensaje, el obispo recalcó que la familia debe ser vista como “la primera iglesia doméstica”, donde los padres sean guías y protectores de sus hijos.
“Las dificultades económicas no justifican el descuido ni el maltrato. Los hijos deben ser vistos como una bendición, no como una carga”, expresó.
Elizondo subrayó que los hogares, las escuelas y las autoridades deben trabajar juntos para ofrecer a niños y adolescentes educación emocional, sexual y espiritual, que los ayude a tomar decisiones responsables y evitar relaciones inapropiadas o de riesgo.
El obispo insistió en que los casos de paternidad infantil deben abordarse con acompañamiento psicológico y médico, no únicamente desde la sanción social o penal.
Pidió que el Estado, junto con la Iglesia y las organizaciones civiles, refuerce los programas educativos y de salud reproductiva, así como los espacios de orientación familiar que permitan detectar situaciones de abuso o negligencia antes de que ocurran tragedias.
“Es necesario mirar más allá de las cifras. Detrás de cada caso hay un niño que necesita ayuda, protección y una sociedad que no le falle”, afirmó.
Casos que preocupan en todo el país
De acuerdo con datos recientes del INEGI, al menos 30 menores de edad fueron registrados como padres en 2024 en distintos estados del país. En el caso de Quintana Roo, el niño de 12 años fue registrado junto con una mujer de 38 años, una diferencia de edad de 26 años, lo que ha generado preocupación entre autoridades y colectivos de derechos humanos.
Otros estados como Puebla, Estado de México, Monterrey y Sinaloa también han reportado situaciones similares, lo que evidencia la necesidad de fortalecer la educación sexual temprana y la prevención del abuso infantil.
Un llamado a proteger la niñez
La diócesis de Chetumal-Cancún reiteró que la lucha contra la paternidad y maternidad infantil no puede recaer solo en las familias o las escuelas, sino que requiere una alianza nacional entre comunidad, gobierno y sociedad civil.
“Nuestros niños merecen crecer con amor, no con responsabilidades que no les corresponden. Es momento de actuar con empatía, educación y fe”, concluyó el obispo Elizondo.