CIUDAD DE MÉXICO. — El pasado 14 de octubre, la presidenta Claudia Sheinbaumfirmó y publicó en el Diario Oficial de la Federación el Decreto para garantizar entornos digitales seguros para niñas, niños y adolescentes. La medida, acordada con Meta, Google, TikTok, X, Microsoft, Apple y Huawei, obliga a las plataformas a restringir contenidos nocivos, verificar la edad de los usuarios y ofrecer supervisión parental.
Sin embargo, las organizaciones de la sociedad civil advierten que el decreto deja fuera el verdadero corazón del modelo de negocio de las plataformas: la publicidad dirigida a menores.
Este lunes 19 de octubre, organizaciones solicitaron a la Consejería Jurídica de la Presidencia que amplíe el marco de regulación para incluir la publicidad personalizada y de productos ultraprocesados.
El vacío del decreto
El decreto obliga a las plataformas a impedir que niñas, niños y adolescentes accedan a contenidos de odio, violencia sexual, suicidio, autolesiones, trastornos alimenticios y ciberacoso. También les exige verificar la edad, clasificar contenidos, ofrecer supervisión parental y aplicar por defecto la configuración de privacidad más protectora.
Pero no regula la publicidad.
“Su modelo de negocio descansa en los ingresos publicitarios, para lo cual vigilan las preferencias, la navegación, los diálogos y las vulnerabilidades de cada niña, niño y adolescente, y los usan para dirigirles publicidad más persuasiva. Es un sistema que lucra con la salud física y mental de las personas”,
— Javier Zúñiga, abogado de El Poder del Consumidor.
Cómo funciona el sistema
De acuerdo con las organizaciones, las plataformas registran los datos personales, la navegación, los diálogos, las preferencias y las vulnerabilidades de los menores. Con esa información construyen perfiles individualizados que después utilizan, mediante algoritmos e inteligencia artificial, para dirigirles publicidad personalizada en el momento de mayor vulnerabilidad.
“A un niño adicto a los videojuegos lo inundan de anuncios de videojuegos; a una niña con dudas sobre su imagen le aparecen decenas de mensajes publicitarios de cosméticos y moda; y en el caso de la comida chatarra, llegan mensajes publicitarios que no cumplen con las regulaciones sanitarias”,
— señalan las organizaciones.
La publicidad, además, llega disfrazada de videos, publicaciones de influencers y juegos, lo que dificulta que las infancias la reconozcan como tal.
“La exposición constante normaliza el consumo de productos dañinos y lo asocia con experiencias positivas, con graves consecuencias para su salud física y mental”,
— Ana Larrañaga, investigadora de Salud Alimentaria en El Poder del Consumidor.
Las tres peticiones al Ejecutivo
Las organizaciones solicitaron a la Consejería Jurídica que el decreto regule tres aspectos fundamentales:
Publicidad personalizada: prohibir el uso y la comercialización de los datos personales de niñas, niños y adolescentes, así como la publicidad dirigida a partir de sus perfiles.
Algoritmos: impedir que los sistemas algorítmicos y la inteligencia artificial se usen para aumentar su exposición a la publicidad aprovechando sus vulnerabilidades.
Publicidad de productos chatarra con sellos:obligar a las plataformas a prevenir, retirar y evitar la difusión de publicidad de productos con sellos de advertencia dirigida a este sector.
“Un entorno digital seguro también debe proteger la salud y la alimentación de las infancias, conforme al principio del interés superior de la niñez. Si las plataformas no lo asumen voluntariamente, debe establecerse una regulación con sanciones claras”,
— concluyeron las organizaciones.
El contexto internacional
Las organizaciones recordaron que existen buenas regulaciones que sirven de referencia. En la Unión Europea, la Ley de Servicios Digitales prohíbe a las plataformas mostrar publicidad basada en perfiles de personas menores de edad. En julio de 2025, la Comisión Europea emitió directrices que exigen desactivar por defecto funciones de diseño adictivo.
En México, el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Publicidad ya restringe la publicidad de productos con sellos de advertencia, y la Ley General para el Control del Tabaco prohíbe ampliamente la publicidad de tabaco. Lo que falta, señalan, es articular estas normas con las obligaciones de las plataformas.
“México atraviesa un momento clave para responder a diversas problemáticas que afectan a las niñas, niños y adolescentes en los entornos digitales. Por eso reconocemos el decidido paso del gobierno en recoger estas preocupaciones y avanzar en propuestas para subsanarlas”,
— Doré Castillo, de Salud Crítica.



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